Cusco ante el espejo: de la abundancia del patrimonio a la sequía de la ineficiencia

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Cusco ante el espejo: de la abundancia del patrimonio a la sequía de la ineficiencia

Nuestra ciudad milenaria enfrenta un drama contradictorio: mientras el mundo sigue rindiéndose ante sus pies, la gestión pública local nos arrastra hacia un peligroso déficit de futuro. Las noticias recientes son agridulces. Por un lado, se celebra con entusiasmo el anuncio de una histórica interconexión aérea directa entre el aeropuerto Alejandro Velasco Astete y la metrópoli de São Paulo. Esto promete un flujo fresco de divisas y una esperada reactivación económica para nuestro alicaído sector turístico. Por el otro, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) acaba de lanzar una cruda advertencia para la región: el fantasma de un severo déficit hídrico impulsado por el Fenómeno de El Niño amenaza con golpear con dureza a Cusco entre finales de este año e inicios de 2027.

Esta inminente crisis del agua desnuda la fragilidad de un territorio donde prometer es fácil, pero gobernar sigue siendo una tarea pendiente. No es un secreto que la parálisis y la falta de planificación asfixian el desarrollo local. En lo que va del año fiscal, se ha reportado una alarmante cantidad de proyectos públicos con «ejecución cero». Entre ellos figura el postergado mejoramiento de los servicios turísticos para el propio entorno de Machu Picchu, una obra millonaria paralizada por la pura ineficacia de los administradores del pliego regional. ¿Cómo pretendemos recibir con dignidad al turismo globalizado si la desorganización reina en los accesos al santuario, las colas son interminables y los servicios básicos colapsan por falta de mantenimiento?

Cusco no puede seguir viviendo únicamente de las glorias de su pasado incaico ni de la inercia de sus maravillas naturales. El cambio climático y la ineficiencia administrativa caminan más rápido que las promesas electorales. Se aproxima la realización del foro empresarial CADE Ejecutivos 2026 en el Valle Sagrado, un espacio clave donde la criminalidad, la inversión y la prevención del Fenómeno de El Niño ocuparán el centro del debate. Esta cita debe servir como un llamado de atención urgente para nuestras autoridades locales y regionales.

Es hora de abandonar la retórica de campaña y pasar a la acción técnica. Se requieren con urgencia obras de mitigación hídrica inmediatas, la destraba de presupuestos estancados y un plan de contingencia serio para asegurar el abastecimiento de agua a nuestra población y a nuestros campos de cultivo. Si no somos capaces de cuidar el agua que nos da la vida ni de ejecutar el dinero que ya tenemos asignado, la apertura de nuevas fronteras comerciales será un logro vacío. El Cusco del mañana se defiende hoy, garantizando la sostenibilidad de sus recursos y limpiando el rostro de una gestión pública que, hasta ahora, le sigue debiendo demasiado a su pueblo.

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