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El tijerazo centralista: Un golpe al futuro y a la dignidad del Cusco

La descentralización en el Perú vuelve a sufrir un duro revés desde los escritorios limeños. El reciente proyecto de Ley de Presupuesto Público ha encendido las alarmas en nuestra región al revelar un drástico recorte de 299 millones de soles para el Cusco. Esta decisión no es un simple ajuste de cifras macroeconómicas; es un golpe directo a las venas del desarrollo regional en un momento en que nuestra economía local apenas intenta sacudirse la recesión y la inestabilidad de los últimos años.

Quitarle cerca de 300 millones de soles al presupuesto cusqueño significa, en la práctica, postergar obras viales indispensables, frenar la modernización de colegios rurales y debilitar la infraestructura de salud que tanto reclama la población de nuestras provincias altas. Mientras el Ejecutivo central justifica este «tijerazo» bajo criterios fiscales centralistas, en las calles del Cusco la realidad se mide en brechas sociales que siguen ensanchándose. Resulta irónico que la región que genera una de las mayores riquezas energéticas y turísticas para el erario nacional sea castigada con la privación de los recursos necesarios para atender sus propias emergencias, como la alarmante oleada de incendios forestales que viene consumiendo hectáreas de nuestra cobertura natural.

La respuesta ante este atropello presupuestal no puede ser el silencio ni la inacción de nuestras autoridades locales. El gobernador regional y los alcaldes provinciales tienen el deber imperativo de dejar de lado los discursos populistas y articular una defensa técnica, firme y unificada de los recursos del Cusco ante el Congreso y el Ministerio de Economía. La historia nos ha enseñado que el centralismo no cede por buena voluntad, sino ante la firmeza de las regiones que exigen el respeto que les corresponde por derecho.

El Cusco no está pidiendo dádivas ni favores políticos. Exigimos el presupuesto justo que dinamice nuestra golpeada economía y garantice una vida digna para el millón trescientos mil habitantes de esta histórica región. Permitir que este recorte pase sin resistencia equivaldría a hipotecar el futuro de nuestras próximas generaciones. La indignación social ya empieza a movilizarse, y es momento de que nuestros líderes demuestren si están del lado del pueblo que los eligió o si guardarán un silencio cómplice ante el olvido de Lima.

#Cusco

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