La víctima fue atacada en los exteriores de un local nocturno por un grupo de sujetos que portaban armas blancas
En una muestra de profunda indignación por la desprotección que sufren los barrios periféricos del Cusco, los residentes de la zona de Camino Real alzaron su voz de protesta tras registrarse una feroz agresión que ha dejado a un joven herido de gravedad en las inmediaciones de una conocida discoteca del sector.
Según los testimonios recolectados y las denuncias formales de los testigos, el agraviado fue abordado y atacado salvajemente por un tumulto de personas que portaban cuchillos y machetes. El ensañamiento de los agresores provocó lesiones de consideración en la víctima, quien tuvo que ser auxiliada por los transeúntes ante la alarmante ausencia de personal de seguridad del propio establecimiento comercial y de las fuerzas del orden.
Inacción policial e impunidad comercial
El hecho ha desatado una ola de críticas generalizadas debido a la ineficacia en los protocolos de respuesta ante emergencias. Los vecinos afirmaron que se comunicaron de inmediato con la central 105 de la Policía Nacional del Perú (PNP); sin embargo, las patrullas policiales arribaron al lugar aproximadamente una hora después de perpetrado el ataque, cuando los delincuentes ya habían escapado del cuadrante.
«Camino Real se ha convertido en una tierra de nadie debido a la proliferación de estos locales nocturnos que operan sin ningún tipo de control real. Exigimos que las autoridades municipales investiguen de inmediato cómo es posible que personas armadas con machetes ingresen y salgan de estas discotecas con total impunidad», manifestó un dirigente vecinal de la zona.
Exigencia de intervención municipal
Ante la gravedad de la situación, los comités vecinales han exigido la intervención inmediata de la Municipalidad Provincial del Cusco y de la Región Policial para que ejecuten operativos de fiscalización inopinados, procedan con la clausura definitiva de los establecimientos que no cuenten con sistemas de videovigilancia obligatorios y refuercen el patrullaje integrado durante los fines de semana. Advirtieron que, de no ser escuchados, radicalizarán sus medidas de protesta para salvaguardar la vida de sus hijos y la tranquilidad de sus hogares.


