La lideresa política recordó que la región históricamente ha rechazado el proyecto de Fuerza Popular en las urnas.
Tras la reciente proclamación oficial de los resultados electorales, la lideresa política Verónika Mendoza Frisch emitió un pronunciamiento en el que señaló que la presidenta electa, Keiko Fujimori, tiene la obligación política de reconciliarse con la región Cusco y escuchar de manera atenta sus principales demandas socioeconómicas.
Mendoza Frisch recordó que, históricamente y en los últimos procesos electorales, la gran mayoría de la población cusqueña ha manifestado un claro rechazo en las urnas hacia el proyecto político de Fuerza Popular, por lo que el nuevo Ejecutivo tendrá el desafío de legitimarse en el sur del país.
Cusco como un bastión de dignidad
Durante sus declaraciones, la excongresista por el Cusco enfatizó el carácter firme de la población altiplánica frente a la coyuntura política nacional:
- Identidad política: Calificó formalmente a la región Cusco como un «bastión de dignidad».
- Garantía presupuestal: Sostuvo que cualquier gobierno que asuma las riendas del país a partir del 28 de julio tiene el deber democrático de asegurar los fondos públicos necesarios para el desarrollo regional, sin condicionamientos políticos.
Exigencia de obras prioritarias
Mendoza concluyó que la atención a la región no debe limitarse a discursos, sino que debe traducirse en la ejecución inmediata de las principales obras e infraestructura que se encuentran pendientes o paralizadas en las provincias cusqueñas. Remarcó que el desarrollo del gas de Camisea, la infraestructura hospitalaria y el impulso a la agricultura familiar son ejes técnicos que la gestión entrante de Fuerza Popular no puede ignorar ni postergar.


