El Dicasterio para la Doctrina de la Fe oficializó la sanción canónica de excomunión automática tras la ordenación ilegal de cuatro presbíteros.
La medida alcanza tanto a los cuatro nuevos ordenados como a los dos obispos consagrantes, consolidando la mayor crisis interna del pontificado de León XIV.
La Santa Sede declaró formalmente en estado de excomunión latae sententiae (automática) a seis obispos pertenecientes a la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). El castigo fue ratificado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, tras consumarse la ordenación unilateral de cuatro sacerdotes sin contar con el mandato pontificio obligatorio.
La masiva ceremonia, oficiada estrictamente en latín y de espaldas a los fieles según el rito previo al Concilio Vaticano II, se llevó a cabo el miércoles 1 de julio en el seminario de Ecône, en Suiza, cuartel general de la fraternidad. El acto quebró de forma definitiva las intensas negociaciones que Roma sostuvo hasta el último minuto para evitar una fractura jurídica irreversible.
Sancionados y alcance del decreto
El decreto del Vaticano penaliza directamente a los cuatro presbíteros recién consagrados: Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (EE. UU.), Michel Poinsinet de Sivry (Francia) y Marc Hanappier (Francia). De igual manera, la excomunión recae sobre los dos prelados oficiantes que lideraron la ceremonia: el obispo español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay. Ambos religiosos ya habían sido excomulgados en el año 1988 por el papa Juan Pablo II tras un desafío idéntico. Si bien el papa Benedicto XVI les levantó el castigo en 2009 en busca de una reconciliación, su participación en estas nuevas ordenaciones los devolvió automáticamente al estado de exclusión eclesiástica.
La Santa Sede advirtió además en una nota explicativa que los sacramentos administrados por estos obispos y sus sacerdotes son ilícitos, y determinó que las confesiones y los matrimonios bajo su jurisdicción carecen de toda validez jurídica. El decreto hace extensiva la advertencia a los fieles laicos del movimiento —estimados en medio millón a nivel mundial—, señalando que perseverar en una adhesión exclusiva a la fraternidad formalizará su condición de cismáticos.
La postura de León XIV
Este quiebre definitivo representa el primer gran conflicto doctrinal y de autoridad que afronta el papa León XIV desde el inicio de su pontificado. El pasado 29 de junio, el pontífice había remitido una carta urgente exhortando al grupo a detener las consagraciones. Tras el desacato, desde la residencia de Castel Gandolfo, León XIV lamentó la decisión del grupo tradicionalista al «rechazar elementos fundamentales de la Iglesia», asegurando con firmeza que la Iglesia de Roma «tiene que ir adelante». Por su parte, la jefatura de los lefebvrianos justificó el acto alegando la necesidad urgente de garantizar su propia sucesión apostólica.


