Un equipo internacional de investigadores de la Tierra publicó un estudio revolucionario que demuestra una relación directa entre las actividades de perforación profunda para la extracción de hidrocarburos y la activación de fallas geológicas que causan terremotos. La investigación advierte que la manipulación masiva del subsuelo altera el equilibrio tectónico en regiones consideradas estables.
Mecanismos de inducción sísmica
El estudio detalla las dos causas principales por las cuales las operaciones petroleras desencadenan estos movimientos telúricos:
- Inyección de fluidos a alta presión: El agua residual resultante de la extracción se inyecta en pozos profundos. Esto eleva la presión de los poros en las rocas, lubrica las fallas geológicas «dormidas» y facilita su deslizamiento prematuro.
- Modificación del estrés de la corteza: La extracción masiva y prolongada de grandes volúmenes de petróleo y gas genera un vacío subsuperficial. Esto redistribuye el peso y la tensión de las capas rocosas adyacentes, desestabilizando el terreno.
Hallazgos clave del reporte
La investigación resalta que el riesgo sísmico no se limita al área inmediata del pozo. Los temblores inducidos pueden ocurrir a varios kilómetros de distancia del epicentro de perforación y meses después de haber iniciado las operaciones. Aunque la mayoría de los eventos registrados son microsismos imperceptibles para la población, el efecto acumulativo de la actividad extractiva incrementa la probabilidad de generar terremotos de magnitudes mayores y potencialmente destructivas.
Los autores de la investigación enfatizan que muchas de estas fallas geológicas no estaban cartografiadas previamente, lo que significa que la actividad industrial está «despertando» riesgos sísmicos desconocidos.


