El congresista Guido Bellido Ugarte, figura controvertida y poco querida en el Congreso peruano por sus posturas radicales y escándalos recurrentes, se encuentra al borde de un juicio oral por el delito de afiliación al terrorismo.
La Fiscalía lo imputa como miembro de la organización terrorista Sendero Luminoso, específicamente del autodenominado «Militarizado Partido Comunista del Perú» que opera en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Con una posible pena de 20 años de prisión, el proceso solo aguarda la asignación de fecha, en un caso que revive las sombras de su controvertida trayectoria política, marcada por acusaciones de apología al terrorismo y alianzas cuestionables que han generado amplio repudio en la opinión pública.
El testimonio clave proviene del agente encubierto ‘Sacha’, cuyo nombre real es Bobby Eddy Villarroel Medina, quien se presentó como «embajador» de los líderes terroristas Jorge y Víctor Quispe Palomino. Según su declaración ante la Fiscalía y ratificada en el programa ‘Panorama’, Bellido actuó como enlace directo, recibiendo en enero de 2018, en Cusco, paquetes lacrados con memorias USB y chips de celulares que contenían documentación terrorista, números telefónicos y contactos estratégicos.
Estos elementos, precisó ‘Sacha’, habrían sido utilizados por el congresista para avanzar en una agenda política alineada con la infiltración senderista en el poder. El encuentro se habría producido en una oficina en el segundo piso frente a la Universidad Nacional del Cusco, citaciones que Bellido niega vehementemente, calificando las imputaciones como un «invento» y un «complot político» orquestado durante la segunda vuelta electoral de 2021.
La credibilidad del testigo ‘Sacha’ es respaldada por el exjefe de la Dirección contra el Terrorismo (DIRCOTE), Máx Anhuamán, quien confirmó su infiltración probada en el campamento de los Quispe Palomino. Villarroel Medina, designado agente especial por la Fiscalía, se compromete a reafirmar su testimonio en el juicio oral, detallando conversaciones que comprometen directamente a Bellido en la misión de llevar el terrorismo al ámbito político.
Ante las cámaras de ‘Panorama’, el congresista apareció visiblemente nervioso, desestimando la existencia de dicha oficina y los envíos, en un intento por desacreditar al testigo. Sin embargo, su negación choca con evidencias documentales que la Fiscalía considera irrefutables, exacerbando la percepción de evasión en una figura ya estigmatizada por sus defensas públicas de exmiembros de Sendero Luminoso y su rol en Perú Libre, partido que ha sido blanco de críticas por supuestos lazos subversivos.
El caso de Bellido evoca el de su correligionario Guillermo Bermejo, condenado a 15 años por terrorismo, aunque el imputado se distancia argumentando que se trata de «otro proceso». A esto se suma una investigación paralela por obstrucción a la justicia, tras un presunto intento de soborno a ‘Sacha’ en un baño turco, mediado por un abogado de Perú Libre y grabado en video cuando Bellido ya era congresista.
Curiosamente, en 2024, Bellido votó a favor de la Ley 32130, que permite apelar el auto de enjuiciamiento para casos como el suyo, una maniobra que ha avivado las sospechas de manipulación legislativa. En un Congreso donde su presencia genera división y rechazo generalizado, este juicio podría sellar el destino de un político cuya agenda ha sido calificada repetidamente como un riesgo para la democracia peruana.







Comentarios
Inicia sesión con Google para comentar.
Sé la primera persona en comentar.