Humedal de Huachaq en Yucay, en grave peligro
Los alcaldes Ronald Vera Gallegos, de Urubamba, y Abel Tecserupay, de Yucay, así como el director de la Dirección Desconcentrada de Cultura, no acudieron a la convocatoria oficial de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para evaluar los graves daños al humedal de Huachaq, programada para el último lunes 5 de este mes, tampoco enviaron representantes, pese a tratarse de un ecosistema legalmente protegido y declarado intangible.
La ausencia no es un descuido administrativo: es una omisión política. El humedal de Huachaq fue declarado intangible por la ANA en 2022 y, en 2023, las mismas autoridades hoy ausentes se comprometieron públicamente —en una Mesa de Diálogo instalada en Yucay a iniciativa de la congresista cusqueña Ruth Luque (Bloque Democrático Popular)— a dictar medidas de protección y a fiscalizar su cumplimiento. Nada de ello ocurrió. La visita ocular había sido agendada por la ANA en respuesta directa a una denuncia ciudadana, presentada por el vecino Marco Chevarría y Mi Valle Gaceta, que alertó sobre el relleno masivo del ecosistema y el drenaje ilegal de agua mediante una planta de purificación clandestina.
Frente a hechos de esta gravedad, la inasistencia de los alcaldes y del sector Cultura no solo evidencia indiferencia, sino que bloquea la acción del Estado y favorece la impunidad ambiental. Mientras el humedal sigue siendo degradado, las autoridades municipales – ambos de Somos Perú – eluden su responsabilidad, incumplen compromisos formales y desprecian los mecanismos de fiscalización del propio Estado.







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