Piden que este caso no quede impune y que se determine prisión al responsable
“Justicia, justicia, justicia. ¿Para quién? Para mi papá”, fue el clamor de los hijos y familiares de Aurelio Alvíncula, ciudadano que falleció en Cusco tras recibir un impacto de bala, presuntamente disparado por el suboficial brigadier Job Tomayconza Palomino, de la Policía Nacional del Perú.
La familia del fallecido protestó la mañana de hoy en los exteriores de la Divincri Cusco, donde denunciaron que el proceso judicial podría verse empañado con intentos de justificar al investigado mediante pericias psicológicas. “Quieren argumentar que tiene un trastorno mental para bajarle la pena o llevar el proceso en libertad, y eso no es justo”, declaró Jacqueline Alvíncula, hija de la víctima.
Según relató, su padre se encontraba en Cusco por motivos de trabajo —era vendedor de pinturas y accesorios ferreteros— y mantenía comunicación constante con su familia hasta el último domingo en horas de la tarde. Aurelio Avincula Quiñones en los exteriores del estadio Garcilaso, recibió un disparo que le atravesó el tórax, dañando órganos vitales. Fue trasladado al hospital, donde falleció minutos después de ser ingresado a sala de operaciones.
La familia no descarta la hipótesis de un “crimen pasional” y señala que la causa habría sido un ataque de celos por parte del policía. “Legalmente este brigadier y la señora Giovanna aún eran esposos en proceso de divorcio, pero lo que muestran los videos es un ataque directo, con el objetivo de matarlo. Esto fue premeditado”, sostuvo la hija del fallecido.







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