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El analista de Estudios Económicos de ComexPerú, Daniel Najarro, señaló que existe una diferencia entre el avance de la ejecución presupuestal y el progreso físico de las obras públicas, debido a que una parte de los recursos se destina a procedimientos previos a la construcción. “Eso depende bastante del escenario, pero generalmente estamos hablando de un 15% o 20%”, explicó. Añadió que los proyectos requieren documentos y procedimientos previos antes de que comiencen a materializarse las obras, por lo que el gasto financiero no necesariamente refleja el mismo nivel de avance físico.
Najarro indicó que, durante el periodo 2023-2025, aproximadamente entre S/2800 y S/2900 millones quedaron sin utilizar, considerando recursos de distintos niveles de gobierno. De ese monto, alrededor de S/1800 millones corresponderían a recursos vinculados con actividades extractivas. “Lamentablemente, por deficiencias en los equipos técnicos, así como también en la planificación de prioridades oportunas por parte del Gobierno Nacional, GORE y municipios, estamos teniendo al cierre del 2023-2025 un presupuesto total de 2800 a 2900 millones de soles no utilizados”, explicó.
El especialista precisó que la disponibilidad presupuestal tampoco significa que las autoridades puedan utilizar libremente los recursos, debido a que una parte ya se encuentra comprometida en proyectos que avanzan lentamente. “Puede ser cierto que no tenga esta liquidez inmediata, pero el problema no es la falta de recursos. Esos recursos no se están utilizando de manera adecuada porque cada proyecto avanza a su propio ritmo”, manifestó. Como ejemplo, mencionó un proyecto vial relacionado con Cusco, Chinchero y Urubamba, cuyo avance físico sería de apenas 0.1%, pese a que se vienen destinando recursos desde años anteriores.






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