El fuerte sismo colapsó 61 edificios, causó destrozos en Pereira, Cali y Manizales, y obligó al cierre preventivo de seis aeropuertos.
La mañana de este lunes 10 de agosto de 2026, el occidente y el centro de Colombia sufrieron uno de los episodios sísmicos más intensos de su historia reciente. Un potente terremoto de magnitud 7.4, registrado a una profundidad de 103 kilómetros según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), remeció con violencia el territorio nacional, extendiendo su impacto hacia zonas fronterizas de Ecuador y Panamá.
Balance Parcial de la Tragedia
En su primer pronunciamiento público desde la capital, el presidente de la república, Abelardo de la Espriella, decretó la situación de desastre nacional para agilizar los recursos de rescate. El mandatario confirmó un balance provisional de 111 víctimas fatales, 87 heridos, 61 edificios colapsados, 37 viviendas totalmente destruidas y más de 1,500 inmuebles averiados. Las ciudades del Eje Cafetero y el Valle del Cauca registran la situación más crítica debido al desplome de estructuras con personas atrapadas bajo los escombros.
Ciudades Afectadas y Red Hospitalaria
El sismo provocó pánico generalizado y daños severos en centros urbanos clave:
- Pereira y Manizales: Reportan la mayor cantidad de pérdidas humanas y daños estructurales en fachadas, redes eléctricas y vías principales.
- Cali: La alcaldía declaró la alerta roja hospitalaria debido a la saturación de la red asistencial por el ingreso masivo de ciudadanos lesionados.
- Chocó: En la zona del epicentro se registran derrumbes y el desbordamiento de las capacidades de atención médica local.
Infraestructura Paralizada
La Aeronáutica Civil (Aerocivil) ordenó la suspensión inmediata de operaciones en seis aeropuertos del occidente del país. Las terminales aéreas de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura permanecerán cerradas de forma preventiva hasta que concluyan las evaluaciones técnicas sobre fallas estructurales en las pistas y torres de control.
Solidaridad Internacional
Ante la magnitud del desastre, diversos gobiernos de la región, entre ellos el de la presidenta peruana Keiko Fujimori, expresaron su profunda solidaridad con el pueblo colombiano y pusieron a disposición brigadas de rescate, personal médico y asistencia humanitaria para apoyar las labores de emergencia.







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