El presidente Donald Trump calificó el acuerdo marco provisional del pasado 17 de junio como «acabado» y tildó de «pérdida de tiempo» continuar con las negociaciones directas con Teherán.
En un giro drástico que devuelve la inestabilidad absoluta a Oriente Próximo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, declaró oficialmente por terminado el acuerdo marco de alto el fuego provisional con la República Islámica de Irán. La sorpresiva afirmación se produjo durante una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el marco de la cumbre anual de la alianza militar que se celebra en Ankara.
“Por lo que a mí respecta, esto se ha acabado”, aseveró contundentemente el mandatario estadounidense al ser cuestionado sobre la validez del pacto bilateral alcanzado el pasado junio. Trump argumentó que seguir dialogando con el gobierno de Teherán representa únicamente una “pérdida de tiempo”, acusando además a las autoridades iraníes de mentir sistemáticamente ante los medios internacionales respecto a las condiciones pactadas sobre su programa nuclear. Aunque el mandatario estadounidense aclaró de forma secundaria que sus principales enviados de paz —Jared Kushner y Steve Witkoff— poseen la libertad de continuar conversando si así lo desean, remarcó con dureza que él no tiene intenciones personales de validar nuevos tratos con la contraparte.
Reactivación de sanciones y escalada bélica en el golfo
Las afirmaciones de la Casa Blanca ocurren tras el peor intercambio bélico entre ambas naciones desde la firma del memorando provisional de no agresión. La nueva crisis se originó tras ataques iraníes reportados contra tres buques comerciales vinculados a intereses del golfo en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica de circulación global. En represalia inmediata, las fuerzas armadas de los Estados Unidos lanzaron una potente oleada de bombardeos que impactó más de 80 objetivos en territorio iraní, incluyendo posiciones militares cercanas a las ciudades costeras de Bandar Abbas y Bushehr. Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán replicó atacando bases de operaciones estadounidenses localizadas en Baréin y Kuwait.
Como respuesta complementaria al conflicto militar, el Gobierno de Estados Unidos determinó revocar de manera inmediata la exención temporal que le permitía a Irán vender su petróleo en los mercados abiertos internacionales. Esta medida punitiva generó un impacto económico instantáneo, provocando que los precios del crudo a nivel mundial se dispararan alrededor de un 6% pocas horas después de los anuncios oficiales del mandatario.


