Los «Tres Leones» remontaron un partido durísimo ante la revelación africana en el torneo continental.
La jerarquía individual terminó por inclinar la balanza en un duelo que rozó el drama. La Selección de Inglaterra sufrió más de la cuenta, pero logró sellar su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026 tras derrotar por 2-1 a su similar de la República Democrática del Congo. El encuentro, disputado con una alta intensidad física, se resolvió en favor de los europeos gracias al instinto goleador de su capitán y máximo referente del área.
El combinado africano, que llegó al compromiso ostentando el cartel de ser una de las grandes sorpresas tácticas de la fase de grupos, plantó un bloque defensivo sumamente sólido y apostó a transiciones veloces que pusieron en jaque a la zaga inglesa durante gran parte del trámite reglamentario.
Remontada con sello de capitán
El partido comenzó cuesta arriba para los dirigidos por el comando técnico británico, quienes se vieron sorprendidos por la agresividad y el despliegue físico de RD Congo. Sin embargo, la reacción de los «Tres Leones» no se hizo esperar:
- El empate estratégico: Tras recibir el golpe inicial, Inglaterra adelantó sus líneas y logró equiparar las acciones gracias a una jugada colectiva que rompió el cerrojo africano.
- El factor Kane: Cuando el partido entraba en zonas de definición y el fantasma de los penales rondaba el estadio, Harry Kane capitalizó una asistencia perfecta dentro del área para marcar el 2-1 definitivo.
- Resistencia final: Los minutos finales del encuentro exigieron la máxima concentración de la defensa inglesa, que debió replegarse para contener los balones aéreos desesperados del rival.
Rumbo a los octavos de final
Con este resultado, Inglaterra cumple con el objetivo de meterse entre las dieciséis mejores selecciones del planeta, aunque el rendimiento colectivo deja ciertas dudas que deberán corregirse de cara a las llaves de eliminación directa. Por su parte, la República Democrática del Congo se despide del torneo con la frente en alto, ganándose el respeto del planeta fútbol por su valentía y nivel competitivo.


