El candidato presidencial de Juntos por el Perú asegura que los votos procedentes del exterior llegaron desprovistos de los precintos legales de seguridad.
El candidato presidencial por la agrupación política Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, llegó a la ciudad del Cusco para manifestar su total respaldo a las movilizaciones ciudadanas en las calles y denunciar presuntas anomalías en el procesamiento de los votos del extranjero. En un encendido discurso ante sus simpatizantes, el líder político cuestionó severamente la cadena de custodia del material electoral proveniente del exterior, afirmando de manera categórica que «esas actas no llegaron lacradas y selladas como dice la ley, no llegaron en valijas diplomáticas».
El pronunciamiento se da en un contexto de alta polarización política, en el que el conteo oficial de la segunda vuelta sitúa de manera estrecha a la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en el primer lugar. Ante este escenario, Sánchez ha endurecido su discurso electoral desde el sur del país, asegurando que existen serias deficiencias en las encomiendas que trasladaron las actas desde consulados clave de países como Estados Unidos y Argentina. El candidato advirtió que una «forma descarada» pretende consumar un fraude electoral, llegando a señalar que si no se respeta la voluntad popular, el país podría verse empujado a un escenario de «guerra civil».
Polarización y tensiones en el sur
Las expresiones de Roberto Sánchez han avivado el debate sobre la legitimidad de los resultados en curso. Mientras que amplios sectores gremiales y colectivos ciudadanos del Cusco respaldan la fiscalización de los votos para garantizar la reserva del proceso, opositores políticos y analistas han criticado los llamados a la movilización, instando a que el candidato acepte los canales institucionales de votación sin generar alarmas sociales desmedidas. El avance del conteo electoral permanece bajo un estricto monitoreo de la opinión pública nacional.


