El magistrado asumió el cargo en reemplazo de Luz Pacheco. Durante su discurso oficial, se comprometió a reducir la carga procesal de más de 8 mil expedientes y a resolver controversias constitucionales sin caer en el populismo.
El magistrado Helder Domínguez Haro juró como nuevo presidente del Tribunal Constitucional, cargo que asumirá hasta el final del actual mandato tras la renuncia irrevocable de Luz Pacheco.
La ceremonia protocolar llevada a cabo en la sede de dicha institución, ubicada en el distrito limeño de San Isidro, contó con la presencia de personal administrativo y de los magistrados Pedro Hernández Chávez, presidente de la Primera Sala del TC, y Francisco Morales Saravia, magistrado decano y expresidente de la institución.
Hasta antes de asumir la presidencia, Domínguez Haro se desempeñaba como vicepresidente del TC y titular de la Segunda Sala.
Trabajo colegiado
Durante su discurso, el nuevo presidente remarcó que asume la conducción del TC por mandato de sucesión legal, al haber ocupado la vicepresidencia. Subrayó que su gestión se basará en la «gobernabilidad constitucional» y en el trabajo en equipo, reconociendo que las decisiones dentro de la institución son rigurosamente colegiadas.
Domínguez Haro mencionó que buscará constantemente el consenso y la comunicación fluida entre los magistrados. «No aceptaré ningún prejuicio o prejuicios que son ruidos internos del ser humano», aseveró.
Principales retos de su gestión
El nuevo titular del TC anunció que se potenciará la labor jurisdiccional con el propósito de disminuir la carga procesal, que actualmente asciende a 8104 expedientes pendientes de resolución.
Asimismo, se comprometió a fortalecer el sentido de pertenencia de los trabajadores del TC y a garantizar el respeto de sus derechos, bajo la premisa de que la institución debe proteger no solo a los usuarios del servicio de justicia, sino también a su personal.
Por otro lado, Domínguez Haro indicó que el colegiado continuará resolviendo contiendas y controversias complejas de manera clara, actuando como garante de la constitucionalidad «sin caer en el populismo o en escenarios mediáticos o pensando en el respaldo de las gentes».
Finalmente, enfatizó que el Tribunal Constitucional debe seguir contribuyendo a establecer una cultura de equilibrio en la sociedad, y recordó que la defensa de la Carta Magna es «tarea» de todos.


