Las declaraciones del alcalde de Urubamba sobre el cierre de la carretera Hiram Bingham generan alerta en el sector turístico y un rechazo generalizado ante el riesgo de afectar el acceso al principal destino del país.
Las recientes afirmaciones del alcalde de Urubamba, Ronal Vera, en relación a un posible cierre de la única vía de acceso terrestre a Machu Picchu, han generado gran inquietud en el sector turístico. La polémica surge debido a la supuesta inaplicación del plan de contingencia asignado para la ruta Hiram Bingham. Este camino, crucial para transportar a los visitantes desde Machu Picchu Pueblo hasta el santuario histórico, se encuentra en el centro de una controversia logística y administrativa que amenaza con entorpecer aún más el flujo turístico hacia el principal atractivo del Perú.
El conflicto tuvo origen el pasado 5 de septiembre, cuando venció el contrato de concesión de la ruta Hiram Bingham que administraba la empresa Consettur. Ante la ausencia de un proceso de licitación previo, el alcalde implementó un plan temporal que designó a la empresa San Antonio de Torontoy como responsable de operar dicha vía durante cuatro meses, mientras se solucionaba la situación legal. Sin embargo, casi tres meses después, la nueva concesionaria no ha comenzado a transportar turistas, pese a contar con la habilitación respectiva.
El retraso en la operación se atribuye a problemas técnicos y de infraestructura, lo que obligó a establecer un acuerdo no oficial para que Consettur continúe brindando el servicio y evite interrupciones drásticas. Este arreglo, sin embargo, no cuenta con el respaldo del alcalde de Urubamba, quien ha advertido con cerrar la carretera, lo que podría generar serias implicancias para residentes y visitantes.
La posibilidad de un cierre ha generado rechazo en diversos sectores vinculados al turismo y comercio del Cusco, pues una medida tan radical podría deteriorar aún más la imagen internacional de Machu Picchu, ya cuestionada por problemas administrativos recurrentes. Entre las voces de protesta resalta la de Fernando Santoyo, director de la Cámara de Comercio del Cusco, quien calificó las declaraciones del alcalde como desacertadas y contraproducentes.
Según Santoyo, este tipo de acciones solo incrementa la incertidumbre entre los turistas potenciales y afecta negativamente la economía regional. Señaló que este año las pérdidas económicas regionales superan los 75 millones de soles debido a una gestión fragmentada del sitio histórico y la débil respuesta del gobierno nacional. Por ello, recalcó la urgencia de establecer una autoridad autónoma que garantice una administración integral y eficaz del principal patrimonio cultural y turístico del país.
Mientras tanto, persiste la tensión en torno al futuro inmediato del acceso a Machu Picchu. El alcalde ha anunciado su intención de inspeccionar personalmente las condiciones de la carretera Hiram Bingham próximamente, adelantando que sus observaciones influirán directamente en las decisiones que adopte, decisiones que podrían afectar tanto a los locales como a los turistas que buscan visitar la emblemática maravilla peruana.







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