El hallazgo conecta las zonas de Chaquicocha y Kantupata, revelando sofisticados muros de contención de hasta tres metros de altura construidos por los Incas
Un equipo de investigadores y obreros del Ministerio de Cultura de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) del Cusco logró un espectacular descubrimiento arqueológico al limpiar y delimitar 2.5 kilómetros de una calzada incaica que se encontraba sepultada bajo la selva del Santuario Histórico de Machu Picchu.
Arquitectura de Vanguardia
El tramo vial descubierto une el sitio arqueológico de Chaquicocha con el asentamiento de Kantupata. Durante las labores de desbroce de la vegetación exótica y el bambú, los arqueólogos peruanos desenterraron muros de contención de piedra que alcanzan los tres metros de altura y una calzada perfectamente empedrada que oscila entre 1.20 y 1.40 metros de ancho, demostrando la avanzada ingeniería civil de la época prehispánica.
Uso de Tecnología y Nuevas Rutas
Este camino complementa los monitoreos previos que se venían realizando en la zona y permite entender mejor la red de comunicaciones periféricas que abastecía a la ciudadela. De acuerdo con el jefe del Parque Arqueológico de Machu Picchu, José Bastante, el hallazgo de este ramal permitirá diversificar y descompresionar las rutas tradicionales del Camino Inca en el futuro, ofreciendo a los visitantes nuevos circuitos ecoturísticos que muestran la armónica relación entre la piedra inca y el ecosistema amazónico.







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