El mandatario interino finaliza su gestión de cinco meses garantizando el normal funcionamiento de las instituciones y la disciplina monetaria.
En el marco del cambio de mando presidencial, analistas y canales oficiales evaluaron el legado del breve gobierno de transición liderado por José María Balcázar Zelada. El abogado de 83 años asumió el Poder Ejecutivo el pasado 18 de febrero tras la censura del anterior presidente del Congreso, convirtiéndose en el cuarto mandatario del quinquenio y el octavo del país en la última década.
A diferencia de sus predecesores inmediatos, la administración de Balcázar logró mantenerse libre de vacancias parlamentarias, priorizando una línea de «honradez, limpieza y orden democrático». Su principal bandera al despedirse del cargo fue asegurar una transferencia transparente, pacífica e institucional a la administración entrante.
Logros económicos e infraestructura regional
Durante sus cinco meses en Palacio de Gobierno, la gestión de Balcázar, respaldada por la presidencia del Consejo de Ministros a cargo de Denisse Miralles, se centró en asegurar la continuidad del Estado:
- Preservación macroeconómica: El Ejecutivo mantuvo un diálogo fluido con el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, blindando la política monetaria sana frente a ruidos políticos externos.
- Destrabe de proyectos de salud: Se priorizó la culminación de infraestructura médica largamente postergada, destacando la entrega y equipamiento del emblemático Hospital Antonio Lorena en el Cusco.
- Reinicio de obras paralizadas: Mediante decretos supremos específicos, se inyectaron fondos públicos para reactivar proyectos de saneamiento y transportes en regiones del norte como Lambayeque y Cajamarca.
Controversias y decisiones clave
Pese al clima de estabilidad relativa, la gestión interina enfrentó cuestionamientos políticos y diplomáticos. En abril de 2026, el mandatario generó un impasse internacional tras unas polémicas declaraciones que vinculaban a la comunidad judía con el origen de la Segunda Guerra Mundial, provocando el inmediato rechazo de las embajadas de Israel y Alemania.
Asimismo, en el plano de la defensa nacional, Balcázar tomó la determinación de aplazar la compra de 24 aviones de combate F-16 a los Estados Unidos. El mandatario argumentó que un gobierno transitorio carecía de la legitimidad política para comprometer fondos de tal envergadura, decisión que derivó en las protestas y posteriores renuncias de sus ministros de Defensa y Relaciones Exteriores.
El cierre de la transición
En sus últimas actividades protocolares, que incluyeron la tradicional Misa y Te Deum en la Catedral de Lima, José María Balcázar reiteró sus deseos de éxito a la nueva gestión, remarcando que el mayor legado de su paso por el poder es demostrar que los peruanos pueden resolver sus crisis bajo las reglas de una democracia inclusiva y pacífica.


