Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la DNE del Jurado Nacional de Elecciones
El futuro Presidente Constitucional del Perú, don José Balta y Montero, nació en Lima, el 25 de abril de 1814, y murió asesinado, el 26 de julio de 1872. Se le recuerda como un militar y político, gobernante del Perú de 1868 a 1872. Eran tiempos en los que los civiles aún no habían ganado elecciones presidenciales, pese a la presentación de candidatos en algunas contiendas electorales, recién, en el año de su muerte, el civil Manuel Pardo dejaría su imagen ligada al primer civil en asumir el mando como correspondía.
Entre otros hechos que marcaron la historia del Perú del siglo XIX, se le evoca por la firma del Contrato Dreyfus para la explotación del guano; y por el emprendimiento de construcción de grandes obras públicas, paralelas al endeudamiento del país; contándose entre esas obras, a los ferrocarriles que interconectarían la costa y la sierra peruana.
La ansiedad por el poder político
Entre 1821 y 1871, se experimentó en el Perú, el primer militarismo de su historia como Estado independiente, y los caudillos militares habían actuado por todo el territorio nacional. La fundación del Partido Civil en 1871, marcó un hito trascendente en la historia democrática del Perú, el Partido Civil, llevó al triunfo de Manuel Pardo y Lavalle, era la primera vez un candidato civil, ganaba la elección presidencial.
Antes de que el Presidente José Balta termine su mandato, el orden social se vio alterado por un nuevo golpe de Estado, a los que ya estaban acostumbrados los peruanos, restarles poder a quienes eran autoridades legales. El golpe fue protagonizado, principalmente, por cuatro coroneles que eran los hermanos Gutiérrez. Balta fue presado, e internado en un cuartel, ocurriendo su asesinato, poco después. Para entonces, don Miguel Grau Seminario, ya gozaba de gran prestigio en su país, y posteriormente sería reconocido por sus connacionales como El Peruano del Milenio.
Defendiendo el orden social
En más de un personaje nacional, se ha promocionado una faceta de su vida, dominante sobre otra etapa, que para las mayorías pasa ignorada o desapercibida. Siempre se ha priorizado la vida de Miguel Grau como marino, sin embargo, al Grau civil se le difunde poco, así como su rol de diputado, y desempeñando este cargo lo sorprendió la guerra de 1879.
Sobre su trayectoria como diputado queda el testimonio escrito en las actas del Congreso, de la República. Miguel Grau fue un defensor del orden social en el país, es decir, en su comportamiento demostró siempre, que el respeto por las normas éticas, sociales y jurídicas, están entre los valores que había internalizado.
El 22 de julio de 1872 se apresó y destituyó al presidente José Balta; y el Partido Civil, encabezó la resistencia que hizo frente a los usurpadores liderados por Tomás Gutiérrez. Al día siguiente, la Armada Nacional, con Aurelio García y García y Miguel Grau como figura destacada, condenó los acontecimientos, y decidió la suerte frente a la sublevación, ese día elaboraron el “Manifiesto de la Armada Nacional, pronunciándose contra la dictadura de Gutiérrez. Cinco días después concluyó este quiebre de la democracia, terminando con el ajusticiamiento de los sediciosos por el pueblo de Lima y el Callao.
Los hermanos Gutiérrez
La elección de Manuel Pardo generó preocupación en algunos sectores del ejército, entre los que se contaba a los coroneles Gutiérrez: Tomás, Silvestre, Marceliano y Marcelino. Tomás Gutiérrez, era entonces ministro de Guerra, y sus hermanos detentaban el mando en varios batallones acantonados en Lima.
El 22 de julio de 1872, Silvestre Gutiérrez, con dos compañías del batallón «Pichincha», asaltó el Palacio de Gobierno y apresó al presidente Balta, a quien condujeron a la Plaza de Armas, y con su hermano, jefe del Batallón Zepita, declararon destituido al presidente Balta, proclamando a Tomás Gutiérrez como General del Ejército y Jefe Supremo de la República.
Los Gutiérrez buscaron que los militares y marinos de todo el país se sumaran a su revuelta; sin embargo, por influencia de Miguel Grau Seminario y Aurelio García y García, marinos distinguidos, la Marina no apoyó a quienes se burlaban de la Constitución.
El Congreso, presidido por el ex presidente José Rufino Echenique, se reunió en emergencia, declarando ilegal al levantamiento de los Gutiérrez. Como reacción, los militares simpatizantes de ellos, generaron violencia al interior de las salas de diputados y senadores, generando temor al electo Manuel Pardo.
Los habitantes de Lima rechazaron el golpe militar, y habiendo muerto Silvestre Gutiérrez, el 26 de julio, en un enfrentamiento con los defensores del orden social, Marceliano, ordenó la muerte del presidente Balta, confinado en el cuartel de San Francisco. Balta fue asesinado por la tarde de ese día.
Indignada la población, hizo justicia con sus propias manos. Tomás Gutiérrez, fue capturado y linchado, su cadáver fue arrastrado y mutilado; y Marceliano Gutiérrez murió combatiendo en el puerto del Callao. Los cadáveres desnudos de Silvestre y Tomás fueron colgados, en las torres de la Catedral de Lima, y arrojados a una hoguera encendida en la que también terminó el cadáver de Marceliano. Solo sobrevivió Marcelino Gutiérrez.


