De acuerdo a un informe de CNN, Teherán acelera la fabricación de armamento y recupera sus capacidades ofensivas, desafiando las estimaciones de Washington sobre el impacto de los bombardeos recientes en su base industrial.
Irán está logrando una recuperación de su capacidad industrial militar significativamente más rápida de lo que las potencias occidentales habían previsto inicialmente, reveló este jueves la cadena CNN a partir de fuentes de la inteligencia de Estados Unidos.
De acuerdo al informe, durante el actual alto el fuego de seis semanas, que dio inicio en abril, el régimen iraní ha conseguido reactivar la producción de aeronaves no tripuladas y la reparación de infraestructura clave que había sido dañada por las incursiones aéreas de Estados Unidos e Israel.
Según los informes de inteligencia obtenidos por CNN, esta reconstitución de fuerzas representa una amenaza latente para la estabilidad de la región y para los aliados estratégicos de Washington en el Golfo.
La evaluación de los servicios de inteligencia estadounidenses sugiere que el ejército iraní está operando con una eficacia logística que ha tomado por sorpresa a los analistas, quienes ahora calculan que la capacidad total de ataque con drones podría estar restablecida en apenas seis meses.
Este proceso incluye no solo la fabricación de nuevas unidades, sino también la recuperación de lanzadores de misiles y emplazamientos que no fueron destruidos totalmente, sino que quedaron temporalmente inoperativos o enterrados tras los bombardeos, según declararon fuentes familiarizadas con estas evaluaciones.
“Los iraníes han superado todos los plazos que la comunidad de inteligencia había establecido para la reconstitución”, dijo el funcionario estadounidense a CNN.
La influencia de potencias aliadas y el desacuerdo en el Pentágono
El acelerado proceso de rearme iraní no se explica únicamente por sus capacidades internas, sino también por el flujo constante de suministros y apoyo técnico proveniente de socios internacionales como Rusia y China.
A pesar del bloqueo económico y militar impuesto por la administración de Donald Trump, informes de inteligencia indican que Pekín ha mantenido el suministro de componentes esenciales para la fabricación de misiles, un factor determinante para que la base industrial iraní no partiera de cero tras las operaciones de combate estadounidenses.
Existe una discrepancia evidente entre las evaluaciones de campo y los testimonios oficiales ante el Congreso de los Estados Unidos. Mientras que el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, aseguró que la base industrial de defensa iraní había sido eliminada en un 90%, los recientes informes de inteligencia sugieren que el daño fue mucho menor y que Irán mantiene intactos aproximadamente dos tercios de sus lanzadores de misiles y la mitad de su flota de drones, lo que permite una reorganización operativa en cuestión de meses y no de años.
Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, ha señalado que el regreso a un escenario de confrontación armada deparará sorpresas tecnológicas y tácticas para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
El canciller resaltó la capacidad de sus tropas para neutralizar armamento avanzado de fabricación occidental, sugiriendo que las lecciones aprendidas durante los ataques conjuntos de febrero han fortalecido sus sistemas de defensa y su conocimiento sobre las vulnerabilidades del enemigo.
“Con las lecciones aprendidas y el conocimiento que adquirimos, el regreso a la guerra presentará muchas más sorpresas”, sostuvo Abás Araqchí.


