Esos sectores temen que la Ley 1720, que permite la reclasificación de tierras de pequeñas a medianas para que sean usadas como garantía en créditos bancarios, ponga en riesgo sus propiedades y favorezca que terratenientes se apropien de terrenos de pequeños productores.
Centenares de campesinos e indígenas bolivianos que el sábado concluyeron una caminata de 24 días desde la Amazonía ingresaron este lunes a La Paz en una marcha para exigir al presidente Rodrigo Paz la anulación de una ley de tierras. «Presidente, usted se está equivocando con el pueblo boliviano, queremos decirle una vez más, atienda nuestro pliego petitorio porque, caso contrario, usted y todos los parlamentarios tendrán que irse», advirtió el dirigente campesino Faijer Cuajera.
El dirigente aseguró que la marcha no obedece a consignas políticas. Esos sectores temen que la Ley 1720, que permite la reclasificación de tierras de pequeñas a medianas para que sean usadas como garantía en créditos bancarios, en la práctica ponga en riesgo sus propiedades y favorezca que terratenientes o empresarios agrícolas se apropien de terrenos de pequeños productores. Los dirigentes han amenazado con radicalizar sus medidas con apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB) y sindicatos de maestros que llamaron a una huelga indefinida.
En declaraciones, el presidente expresó su disposición a que se revise la ley para buscar un acuerdo en un encuentro nacional, aunque sin abrogarla. «Yo creo que hay que revisarla, no en el sentido de que hay que abrogarla, sino que hay abrirla y perfeccionarla», apuntó Paz. La movilización no se acercó a la plaza Murillo, sede de la Presidencia, que amaneció protegida por cordones policiales.


