El brote obligó al cierre de la Unidad de Cuidados Intensivos del centro de salud Antonio Lorena y al refuerzo inmediato de medidas de bioseguridad. Se teme que el microorganismo resistente a antibióticos se haya diseminado a otros establecimientos.
Un brote de la bacteria Acinetobacter baumannii, conocida por su alta resistencia a los antibióticos y su rápida propagación en entornos hospitalarios, fue detectado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Antonio Lorena de Cusco. Las autoridades sanitarias confirmaron que nueve pacientes resultaron colonizados y uno de ellos presenta infección activa, lo que obligó al cierre temporal del área y a la activación inmediata de los protocolos de control epidemiológico.
El caso ha generado preocupación entre el personal médico y las autoridades de salud, ya que el Instituto Nacional de Salud (INS) identificó que la cepa detectada porta el gen OXA-84, responsable de su resistencia a la mayoría de antimicrobianos como gentamicina, levofloxacino, ciprofloxacino y piperacilina. Según los especialistas, el único medicamento efectivo contra esta variante es la colistina, cuyo uso requiere prescripción médica especializada debido a sus posibles efectos adversos.
Activan protocolos en hospitales y clínicas de Cusco
El especialista Alex Jaramillo, de la Gerencia Regional de Salud del Cusco (Geresa), informó que este es el primer brote documentado de Acinetobacter baumannii en la región. “Antes se habían registrado casos aislados, sobre todo después de la pandemia, pero ahora afecta simultáneamente a varios pacientes dentro de la misma unidad”, señaló.
De los siete internados en la UCI, todos portan la bacteria: uno con infección activa y seis en estado de colonización. Además, la Geresa confirmó dos casos adicionales en una clínica privada, por lo que no se descarta que el microorganismo haya llegado a otros centros de salud. Aunque hasta el momento no se han reportado fallecimientos, los especialistas advirtieron que una infección de este tipo reduce considerablemente las probabilidades de supervivencia en pacientes críticos.
La bacteria puede transmitirse por contacto con superficies contaminadas, equipos médicos o las manos del personal sanitario, por lo que las autoridades dispusieron un refuerzo en las medidas de bioseguridad. Entre ellas destacan el lavado de manos constante, la desinfección rigurosa de las áreas hospitalarias y la supervisión permanente del cumplimiento de los protocolos.
Jaramillo indicó que los brotes de Acinetobacter baumannii suelen controlarse en un periodo de dos a tres semanas, aunque los pacientes colonizados pueden mantener la bacteria durante meses. La Geresa Cusco mantiene la vigilancia epidemiológica activa y continúa evaluando la posible presencia del microorganismo en otros establecimientos de salud de la región.


