Prometió un nuevo técnico para la primera semana de enero, pero ya estamos a punto de entrar en febrero.
La promesa de Jean Ferrari, director general de fútbol de la FPF bajo la gestión de Agustín Lozano, de tener definido al nuevo comando técnico de la Selección Peruana para la primera semana de enero, ha quedado en el aire. Estamos ya en la última semana del mes y no hay avances concretos.
Para complicar más el panorama, el principal candidato acaba de recibir una oferta económica considerable que podría alejarlo definitivamente de la Federación Peruana. El reto para Ferrari es claro: dirigir un club importante en una liga económicamente fuerte no es lo mismo que intentar convencer a candidatos para liderar a una selección que ocupa los últimos puestos en Sudamérica.
Sin un relevo generacional claro y con salarios menos atractivos que los ofrecidos por otros equipos del continente, el desafío se presenta cuesta arriba. Para entrenadores experimentados, con años de victorias y derrotas a cuestas, dirigir a Perú implica un proyecto a largo plazo, abarcando tanto la selección absoluta como las categorías juveniles. Sin embargo, el historial reciente de la bicolor va en dirección opuesta: tres entrenadores distintos durante las últimas eliminatorias (Juan Reynoso, Jorge Fossati y Óscar Ibáñez), lo que expone una falta de continuidad.
Además, las selecciones menores carecen de estructura colectiva, ya que cada técnico trabaja a su manera. Darle esa responsabilidad a un entrenador con experiencia también significaría ceder poder, algo que Ferrari parece poco dispuesto a hacer en medio de su competitividad.
En este escenario, la FPF enfrenta la difícil tarea de encontrar al «próximo Scaloni», una figura debutante capaz de lograr resultados inmediatos. Los intentos previos con Óscar Ibáñez y Manuel Barreto no tuvieron éxito. Ahora buscan alternativas fuera del país, pero los nombres consultados no muestran mayor entusiasmo. El verdadero desafío es encontrar a un técnico joven y talentoso que acepte aventurarse en un contexto incierto, con todos los riesgos que implica asumir el mando de la Selección Peruana. Por ahora, este puesto es visto más como un desafío arriesgado que como una oportunidad atractiva.







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