Con 18 años se encuentra hospitalizado, sufre convulsiones y tiene un comportamiento mental infantil.
Pedro Sánchez Martínez, a principios de este año, decidió cumplir uno de sus mayores sueños al alistarse como voluntario en el servicio militar del Ejército del Perú. Con 18 años, era motivo de orgullo para su familia. Sin embargo, en las últimas semanas, algo cambió drásticamente: ahora está hospitalizado, sufre convulsiones, se golpea la cabeza y su comportamiento refleja una regresión a una mentalidad infantil. Sus padres sospechan que fue víctima de maltratos por parte de sus superiores.
El 4 de mayo, Pedro llamó a su madre para informarle que estaba internado en el hospital Militar en Lima. Preocupada, ella acudió de inmediato, pero al llegar descubrió que su hijo no estaba allí. Fue entonces cuando el hospital se comunicó con la base del Batallón Contraterrorista La Oroya N°34 – Vraem, ubicado en Villa Virgen, en Cusco. Solo en ese momento informaron que Pedro había sufrido varias convulsiones.
Inicialmente, Sánchez fue ingresado al hospital y, aunque era capaz de caminar y alimentarse, presentaba episodios recurrentes de temblores, incluso mientras dormía. Al no notar mejoría alguna, sus familiares decidieron tras- ladarlo a su ciudad natal de Chincha. Actualmente, recibe atención médica en el hospital San José, donde los estudios revelaron que presenta una lesión cerebral, según explicó su madre, Viviana Martínez.
Viviana sospecha que su hijo fue objeto de agresiones físicas dentro de la base militar. En busca de respuestas, ha intentado contactar a los compañeros con los que él convivió en el batallón, pero ninguno responde sus preguntas; todos dejan sus mensajes sin contestar. «Mi hijo era un joven sano, apenas comenzaba a construir su futuro. Por favor, pido que investiguen este caso, no lo dejen sin resolver», suplica Viviana.
Al cierre de este reporte, Pedro continuaba hospitalizado en Chincha y seguía sufriendo convulsiones. Estos episodios han sumido a sus padres en una profunda tristeza mientras exigen una investigación exhaustiva para esclarecer lo ocurrido en la base militar. Viviana recuerda que la última vez que vio a su hijo sano fue el día en que se realizó la ceremonia de entrega de armas. Durante esa visita, percibió preocupación en el joven, quien preguntaba con temor si todo estaba bien. Desde ese momento, la madre sintió que Pedro no estaba recibiendo un trato adecuado.







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