Hannah Joanne Almond, una joven turista británica, pasó más de dos meses viviendo en situación de indigencia bajo el puente Belén, en la ciudad de Cusco. Su viaje a Perú, motivado por el deseo de conocer la histórica capital del imperio inca, tomó un rumbo completamente inesperado cuando fue víctima de la delincuencia. Sin dinero y con su visa vencida, se vio obligada a dormir en un colchón desgastado, rodeada de cartones, enfrentándose a una realidad profundamente desoladora.
Al conocerse su situación, la embajada del Reino Unido actuó con rapidez. Aunque le ofrecieron asistencia económica para cubrir los gastos de alojamiento en un hotel y adquirir productos esenciales, la joven rechazó el apoyo. Las autoridades peruanas también intentaron reiteradamente ayudarla, preocupadas por su seguridad y estado emocional, pero Hannah decidió permanecer en las calles, afrontando su difícil condición de manera independiente.
Un incidente controversial relacionado con el desalojo de indigentes causó revuelo en Cusco. Durante la tarde del jueves, cerca del puente Belén, en la intersección con la avenida Ejército, se vivió un momento tenso cuando comerciantes locales y algunos vecinos desalojaron a Hannah y a un hombre mayor que vivía en las mismas circunstancias. Según testigos, el acto incluyó acciones agresivas como arrojar agua sobre las pertenencias de ambos y quemar algunos de sus objetos personales. Los vecinos, justificando el desalojo, afirmaron que la joven consumía sustancias ilícitas e incluso exhibieron restos de material sospechoso.
Lo ocurrido con el anciano desató aún más indignación entre quienes presenciaron los hechos. Muchas personas consideraron que no se le respetó como merecía y lamentaron que, mientras la turista contaba con el respaldo brindado por su embajada, el hombre mayor estaba completamente desamparado, enfrentando no solo la falta de recursos sino también la indiferencia de la sociedad.
Personal de Serenazgo acudió al lugar y trasladó al adulto mayor ante las circunstancias observadas. No obstante, la reacción de la joven británica fue agresiva, pues buscó impedir que se llevaran al anciano, demostrando una inesperada solidaridad hacia su compañero de infortunio.







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