La seguridad del transporte turístico hacia Machu Picchu vuelve a estar en el centro de la controversia. Una nueva falla mecánica atribuida a un bus de la empresa
ha generado preocupación por las condiciones en las que se presta este servicio, utilizado diariamente por visitantes nacionales y extranjeros que se dirigen a uno de los principales atractivos turísticos del Perú.
El incidente se suma a los cuestionamientos registrados el pasado 23 de octubre, cuando una unidad de la empresa que trasladaba turistas extranjeros habría presentado problemas en el sistema de dirección. Según versiones atribuidas a pasajeros, durante el recorrido se escucharon ruidos inusuales antes de producirse el desperfecto. La avería requiere una evaluación especializada para determinar sus causas. <Cite refs={[«turn865542search1″,»turn865542search2»]}/>
A esta situación se suma la denuncia sobre presuntas reparaciones improvisadas realizadas frente a las averías, hecho que, de confirmarse, representaría un serio motivo de preocupación. Una unidad destinada al transporte de pasajeros no debería volver a circular sin una evaluación técnica que garantice el funcionamiento adecuado de sus componentes mecánicos y sistemas de seguridad.
El problema plantea interrogantes sobre la existencia de un programa permanente de mantenimiento preventivo, la disponibilidad de personal especializado y la capacidad de respuesta de la empresa ante emergencias mecánicas en Machu Picchu Pueblo.
La ruta hacia la ciudadela inca presenta condiciones geográficas exigentes, por lo que el funcionamiento de los vehículos debe encontrarse permanentemente garantizado. Una falla en componentes fundamentales, como el sistema de dirección o los frenos, puede ocasionar consecuencias graves.
Ante estos hechos, corresponde que la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (SUTRAN), la Policía Nacional y las autoridades competentes verifiquen las condiciones técnicas de las unidades, la vigencia de sus certificados de inspección vehicular y los registros de mantenimiento.
Asimismo, resulta necesario que la empresa Torontoy informe sobre las circunstancias de las averías y las medidas adoptadas para evitar nuevos incidentes.
Machu Picchu es un destino turístico de importancia mundial y merece un servicio de transporte que cumpla estrictamente las condiciones de seguridad exigidas por ley.
La fiscalización no puede esperar a que ocurra una tragedia. La protección de los turistas debe constituir una prioridad y cualquier deficiencia comprobada debe generar las responsabilidades correspondientes.







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