En el mismo accidente, su compañero de trabajo perdió la vida
Salvó la vida de milagro, pero hoy lucha no solo por su recuperación, sino también por justicia. Mateo Mamani Velázquez, obrero de 50 años, permanece hospitalizado en el Hospital Antonio Lorena tras quedar sepultado durante 45 minutos en el derrumbe de una obra de construcción en la APV Sipaspucyo, en el cercado del Cusco.
En el mismo accidente, su compañero de trabajo perdió la vida. Mateo fue rescatado con vida por vecinos, policías y bomberos, luego de quedar atrapado bajo toneladas de tierra. Hoy enfrenta fracturas en la clavícula, el brazo y varias vértebras, y deberá someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas. Entre lágrimas, el obrero relató los momentos más dramáticos de su vida.
“Todo se vino abajo, la tierra me tapó la cabeza, el brazo, el pecho… no podía respirar. Pensé que ya no salía con vida”, contó a Nueva Tv Nacional. El trabajador denunció que ni el dueño del inmueble ni el maestro de obra se han apersonado hasta la fecha para asumir responsabilidad alguna. “Nadie aparece. Estoy gastando de mi cuenta.
Tengo cuatro hijas, una es menor de edad, mi esposa es ama de casa y cuido a mi madre anciana de 89 años”, afirmó. Su hija confirmó que Mateo cuenta con SIS, pero este no cubre todos los gastos médicos, como placas, medicamentos y cirugías externas. “Mi papá era el único sustento de la familia.
Ahora no puede trabajar y nadie se hace responsable”, denunció. Detalló que el accidente ocurrió el primer día de trabajo de su padre en la obra y que jamás se les informó si el inmueble contaba con permisos o medidas de seguridad. “Ni el maestro de obra ni el dueño han venido al hospital. Han desaparecido. No contestan ni a la Policía”, señaló.
La joven también identificó a los presuntos responsables y cuestionó la actuación policial. “El dueño estuvo en el lugar del accidente, pero no fue retenido, pese a que hubo un fallecido”, agregó. La tragedia dejó además dos menores en la orfandad. El obrero fallecido, Hernán Solano Luna, de 41 años, fue sepultado en Chumbivilcas, sin que —según denunciaron sus familiares— los propietarios de la obra hayan brindado apoyo alguno, ni siquiera para el funeral.
“Mi hermano era el sustento de sus hijos. Nadie ha aparecido, nadie ha dado la cara. Solo pedimos justicia”, expresó su hermana, visiblemente afectada. La familia también denunció la desaparición de sus documentos y pertenencias, y pidió el apoyo de abogados y autoridades para iniciar acciones legales. Ambas familias exigen que se ubique a los responsables, se investigue la presunta obra informal y se sancione a quienes habrían contratado obreros sin garantías mínimas de seguridad.







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