El reordenamiento vehicular se encuentra estancado debido a que la consultora contratada mediante el Plan CESCO incumplió los plazos técnicos fijados desde agosto del año pasado
A pocos meses de finalizar el mandato de la presente gestión municipal de cuatro años, una de las promesas bandera del gobierno local en materia de movilidad urbana ha quedado sumida en la incertidumbre técnica y burocrática. El proceso para la tan ansiada licitación pública de las rutas del servicio de transporte urbano de pasajeros en la provincia de Cusco registra severos retrasos que amenazan con postergar el reordenamiento vial de la Ciudad Imperial de manera indefinida.
A pesar de que la modernización del parque automotor y la optimización de los itinerarios fueron presentados como prioridades de la agenda edil, la administración de la Municipalidad Provincial del Cusco reconoció su incapacidad para lanzar la convocatoria en el corto plazo. El entramado burocrático deja en evidencia el incumplimiento de uno de los compromisos sociales más urgentes para la población cusqueña.
Incumplimiento consultor y trabas administrativas
La regidora de la comuna provincial, Maryori Ríos, confirmó el estancamiento del proceso y detalló que la empresa consultora contratada a través del Plan CESCO del Gobierno Regional del Cusco incumplió sistemáticamente con los cronogramas establecidos desde agosto de 2025.
Ríos precisó que, si bien recientemente la municipalidad recibió el Plan Origen y Destino, el avance es insuficiente para los objetivos de la reforma vial. Aún se mantiene pendiente la entrega e instrumentalización formal del Plan Regulador de Rutas, documento técnico que constituye el requisito legal indispensable para iniciar cualquier concurso público. A esta carencia se añade la falta de aprobación del Plan de Movilidad Urbana Sostenible y el diseño del Sistema Integrado de Transporte, trámites regulatorios complejos que tomarán varios meses adicionales y rebasarán el cierre del actual calendario fiscal.
Crisis de seguridad y maltrato al usuario
Mientras los instrumentos de gestión se dilatan en oficinas administrativas, las empresas concesionarias actuales operan bajo esquemas improvisados que precarizan el servicio diario de miles de pasajeros. La crisis sectorial se ha visto agravada en las últimas semanas por recurrentes denuncias sobre incidentes de violencia física, desatados por conductores y cobradores, que incluyeron agresiones directas contra estudiantes universitarios.
Asimismo, se han reportado siniestros viales que ocasionaron destrozos en la infraestructura pública de las principales avenidas. Ante las demandas ciudadanas que exigen la cancelación de licencias, la Comisión de Tránsito del Concejo Municipal se ha limitado a señalar la ejecución de talleres de capacitación y la imposición de multas de carácter temporal, paliativos que la opinión pública califica de insuficientes al no garantizar un trato digno ni condiciones de seguridad básicas para el usuario.
Aunque voceros del Ejecutivo Municipal aseguran redoblar los esfuerzos para agilizar los 26 entregables comprometidos en el convenio con el Gobierno Regional, la realidad del calendario advierte que el tiempo político y administrativo se agota. Sin plazos claros ni certezas técnicas, el anhelo cusqueño de contar con autobuses modernos, rutas articuladas y un servicio formal queda relegado a una promesa de papel.







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