El Gobierno de Bolivia, liderado por el presidente Rodrigo Paz, prevé activar el estado de sitio en todo el territorio nacional, en regiones específicas o en áreas determinadas mediante resolución ministerial, como una medida de fuerza extrema adicional al estado de excepción vigente. El anuncio formal fue realizado por el vocero presidencial, José Luis Gálvez, quien justificó la advertencia señalando que las amenazas de desestabilización política y colapso de vías por parte de sectores opositores continúan latentes en el país.
La advertencia del Órgano Ejecutivo coincide con la aprobación y remisión a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) de un nuevo Decreto Supremo que busca extender el estado de excepción por otros 90 días. Gálvez precisó que el estado de sitio facultará al Gobierno a disponer un toque de queda restrictivo, limitar la circulación ciudadana en espacios públicos y aplicar el despliegue estratégico de las Fuerzas Armadas. El objetivo prioritario de esta severa medida es salvaguardar el orden democrático e impedir desabastecimientos críticos de alimentos y combustibles similares a los registrados en meses previos.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, enfatizó que existe un amplio consenso social para endurecer las medidas. El Ejecutivo responsabiliza directamente a agrupaciones radicales de promover una agenda anticonstitucional. De validarse la prórroga en el Parlamento, el marco legal quedará plenamente habilitado para implementar la militarización inmediata en los focos de conflicto.







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