Captores de la menor, originaria de Apurímac, la mantuvieron bajo control bajo amenazas de muerte y constantes maltratos
Desde los 11 años de edad, una menor fue obligada a trabajar sin descanso ni sueldo, sometida a golpes y amenazas de muerte en la ciudad de Cusco.
El Poder Judicial impuso una condena de 14 años y ocho meses de prisión efectiva a los integrantes de una familia, tras hallarlos culpables del delito de Trata de Personas en la modalidad de Violación de la Libertad Personal, agravada por Explotación Laboral.
Según informó el Ministerio Público, la sentencia recayó sobre Charles Moisés Puente de La Vega Paucar, Rocío América García Cuba, Natividad Cuba Pérez, Roxana García Cuba y Margot García Cuba, quienes también deberán pagar de manera solidaria S/ 90.150 como reparación civil a favor de la víctima. Un calvario de explotación y maltrato La investigación fiscal señala que la niña, natural de Apurímac y proveniente de una familia de escasos recursos, fue captada y llevada al Cusco por Charles Moisés Puente de La Vega Paucar.
Allí fue entregada a la familia García Cuba, que la sometió a un régimen de trabajo esclavizante entre los años 2000 y 2008, desde que la víctima tenía 11 años de edad. La menor era forzada a cumplir jornadas desde las 05:00 hasta las 18:00 horas, de lunes a domingo, sin recibir remuneración económica alguna.
Sus tareas incluían:
• Labores en el restaurante de Natividad Cuba Pérez (ayudante de cocina, limpieza y atención al cliente).
• Quehaceres domésticos en la casa de Charles Puente y Rocío García Cuba (limpieza, lavado de platos, acarrear agua).
• Lavado de ropa todos los sábados en la vivienda de Natividad Cuba Pérez y los domingos en la de Charles Puente y Rocío García Cuba
La menor dormía sobre un colchón viejo en el suelo y solo le daban alimentos como pago. Durante esos años, fue sometida a insultos, tirones de cabello, arañazos, golpes con objetos y amenazas de muerte, como: “Te vamos a colgar con una soga y enterrar aquí; si te escapas o te vas, te vamos a denunciar en la Comisaría y te vamos a meter en la cárcel”.
Se hizo justicia La Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas (FISTRAP) del Cusco, dirigida por la fiscal provincial Andrónika Zans Rivera, obtuvo la sentencia tras demostrar que los responsables se aprovecharon de la minoría de edad de la víctima, su pobreza, bajo nivel educativo, aislamiento geográfico y género.
“La condena reafirma el compromiso inquebrantable de la Fiscalía de perseguir con todo el peso de la ley a quienes cometan el execrable delito de Trata de Personas, especialmente cuando se instrumentaliza y explota a menores de edad en condiciones de vulnerabilidad”, señaló la institución.
Sin descanso, sin paga y bajo constantes amenazas, la víctima vivió un calvario hasta ser rescatada. La sentencia busca sentar un precedente en la lucha contra la explotación de menores.







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