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El arte de la supervivencia en las tragaperras: guía definitiva para gestionar el bankroll

El arte de la supervivencia en las tragaperras: guía definitiva para gestionar el bankroll

Las tragamonedas online ofrecen una dosis de emoción instantánea, pero probablemente también hayas notado cómo la emoción puede transformarse en una amarga sensación al ver que nuestro saldo se desvanece. Y a diferencia de lo que se puede pensar, el problema no está en el juego o en la suerte, sino en la forma en la que administramos nuestro presupuesto.

De hecho, es precisamente esta la diferencia entre un jugador que disfruta de una sesión entretenida y otro que termina frustrado. Sin embargo, también hay que tener claro que no existe una fórmula mágica para ganar, pero administrar los fondos de juego es una disciplina que permite maximizar la diversión, prolongar el tiempo de juego y, por consiguiente, aumentar las probabilidades de resultados satisfactorios.

¿Qué es el bankroll y por qué es tan importante?

Se trata de la cantidad total de dinero que se posee, de forma consciente y planificada, y que hemos destinado exclusivamente al ocio del juego durante un período específico.

Para generar un bankroll hay una regla de oro, inquebrantable y sagrada: los fondos deben consistir únicamente en dinero que podemos permitirnos perder. Esto implica que los fondos nunca deben provenir de gastos esenciales.

Pero la buena gestión comienza antes de realizar la primera apuesta, ya que la planificación es la mejor defensa contra las decisiones impulsivas. Y es por eso que todo debe comenzar en la creación del presupuesto global. Esta será una cantidad fija para un período determinado.

Por ejemplo, si el bankroll es para un mes y es de 100$, una vez establecido, se debe respetar sin ningún tipo de excusas. Una vez listo, el siguiente paso es establecer límites por sesión, dividiendo el fondo total en porciones más pequeñas. Es decir, si el bankroll mensual es de 100 $, podría asignarse cuatro sesiones de 25 $. El objetivo de esta táctica es evitar que una mala racha aniquile todo el presupuesto de una vez.

Finalmente, la estrategia se completa al fijar límites de pérdidas y de tiempo. Es necesario saber cuándo es momento de terminar la sesión. Podríamos considerar que el tiempo máximo para jugar es de 30 minutos, hasta ganar 20$ o hasta perder 20$, lo que ocurra primero. Un límite de ganancias y pérdidas es crucial para proteger la banca y evitar la tentación de seguir jugando para ganar más o recuperar lo perdido, porque por lo general podría terminar en aún más pérdidas.

Estrategia de acción: volatilidad, RTP y el tamaño ideal de apuesta

Una vez definidos los límites, es hora de jugar con inteligencia, y para ello primero debemos comprender dos conceptos claves que cambiarán la forma de elegir las tragaperras online.

El primero es la volatilidad, y básicamente es la frecuencia y tamaño de los premios. De esta forma, una tragamonedas de baja volatilidad brinda premios pequeños pero con mayor frecuencia. Por otro lado, las tragamonedas de alta volatilidad ofrecen un premio enorme, pero con muchas menos posibilidades.

Si nuestro objetivo es jugar más tiempo, los slots de baja volatilidad son la mejor opción.

Por otro lado, debemos considerar el RTP. Este es el porcentaje teórico que una máquina devuelve a los jugadores a muy largo plazo; hablamos de millones de giros, por lo que no es una garantía para una sesión individual. Sin embargo, sirve para elegir juegos con mejores probabilidades teóricas. A mayor RTP, más interesante.

Con esto en mente, el último paso es ajustar el tamaño de la apuesta. Una regla popular es no apostar más del 1% del bankroll de sesión en un solo giro. Esto quiere decir que, si nuestro presupuesto es de 50 $, las apuestas deberían rondar los 0.50 $ para poder soportar las malas rachas.

Evita caer en las trampas de la propia mente

En la gran mayoría de los casos, nuestro mayor enemigo no es la máquina, sino nuestra propia psicología.

Debemos huir del pensamiento de «la próxima es la buena», es decir, la peligrosa tendencia a perseguir las pérdidas. Si hemos alcanzado el límite que nosotros mismos establecimos, debemos detenernos. Una mala racha no significa que estemos a punto de recibir un premio, pues cada giro es un evento aleatorio.

Y, como mencionamos anteriormente, saber cuándo retirarse es igual de importante que retirarse ante las pérdidas. La euforia de las ganancias puede nublar el juicio, por lo que fijar un objetivo de ganancia y dejar de jugar al alcanzarlo para retirar las ganancias es una victoria en sí misma.

Por último, debemos evitar casarnos con una máquina. Recordemos: ¡si un juego no está pagando, no significa que esté a punto de soltar un premio! Quizá lo mejor sería cambiar de juego para refrescar la experiencia y evitar la frustración, ya que las tragamonedas no tienen memoria.

Y claro, recordar que la gestión del bankroll no garantiza que nos llevaremos el premio gordo –aunque sí pueden aumentar las posibilidades–, pero sí le garantiza algo más valioso: el control.

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