El alma de Tacna

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El alma de Tacna

El alma de Tacna

Juana Guisella Ticona Cohaila

Senadora de la República

Tacna, tierra heroica y bendecida por Dios, cumple hoy 97 años de regreso a la heredad nacional, siendo baluarte y ejemplo de peruanidad. Su historia está marcada por la resistencia cívica, cultural y social ante el proceso de chilenización que duró casi 50 años, hasta que el 28 de agosto de 1929 volvió al seno patrio.

Por eso, cada vez que nuestra bandera va en procesión, a todos los tacneños nos embarga una emoción incontenible y miramos altivos el futuro de una tierra que nunca se doblegó ante el enemigo. Ese espíritu indomable tiene una prolija producción bibliográfica en los historiadores tacneños Jorge Basadre Grohmann y Luis Cavagnaro Orellana. A ellos se sumaron otros intelectuales contemporáneos que plasmaron la gesta de una Tacna jamás rendida.

Ese amor patrio sin paragones tuvo a la mujer tacneña como protagonista. La historia deja evidencia de su inagotable lucha, fervor y coraje, luego que sus esposos e hijos cayeran en el campo de batalla. Aunque el plebiscito programado para 1910 no se llevó a cabo, el trabajo de estas aguerridas mujeres comenzó en 1897, integrando a distinguidas damas y teniendo como primera presidenta a la señora Carolina Vargas de Vargas. Hoy continúan con la noble labor dirigidas por la destacada profesora Rosa Amelia Mejía Cornejo.

Declarada Benemérita en 1989 por el Congreso de la República, la Sociedad de Auxilios Mutuos de Señoras de Tacna mantuvo encendida la llama de la peruanidad durante todo el cautiverio. Un ejemplo de ese temple lo encarnaron maestras emblemáticas como Zoila Sabel Cáceres Barreda, Elvira Carbajal Salgado de Muñoz o Carlota Pinto de Gamallo, quienes, pese a las amenazas, siguieron enseñando la historia del Perú en plena ocupación.

Así como ellas mantuvieron vivo el sentimiento patriótico en los niños y jóvenes que vivieron en cautiverio, hoy en día, a pesar de la falta de condiciones básicas en muchos colegios de la región, maestros y maestras siguen bregando para que las nuevas generaciones tengan una educación llena de civismo e identidad.

Mi reconocimiento a la Benemérita Sociedad de Auxilios Mutuos de Señoras de Tacna, historiadores, magisterio tacneño y a todos quienes aportan con conocimiento, arte y cultura para que Tacna siga construyendo un sueño colectivo: tener un Perú mejor.

Estamos a tres años de cumplir el centenario del retorno de Tacna a la patria y debemos renovar nuestros votos para buscar el progreso de nuestra región desde el lugar donde nos desempeñemos. Como docente, tacneña y ahora como senadora, plasmo mi compromiso por una Tacna y un Perú mejor.

¡Viva Tacna y viva el Perú!

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