Decenas de cusqueños temen que se acabe el GLP envasado y forman largas filas para adquirir este producto.
La especulación hace su trabajo Luego de la rotura del ducto de gas de Camisea, y de una fuga de este elemento con posterior deflagración, el mercado de consumo de los productos derivados de los llamados Líquidos de Gas Natural (LGN), se halla en crisis. Es así que, luego de la determinación del cierre de este ducto hasta por dos semanas, y por consiguiente el desabastecimiento de LGN, insumo clave para producir Gas Licuado de Petróleo (GLP), la preocupación entre pobladores, negocios y demás, es latente.
La mañana del último jueves, cientos de ciudadanos cusqueños llegaron hasta las plantas envasadoras de GLP ubicadas en la zona de Angostura, a fin de abastecerse de balones con este elemento, temiendo su desabastecimiento paulatino. “¿Qué tal si se acaba el gas? Yo necesito cocinar para mis hijitos y para la venta.
El Gobierno solo se preocupa en las grandes empresas y fábricas ¿Pero qué pasa con el pueblo? Si no cocinamos no comemos, es la verdad”, refirió una madre de familia que hacía cola en la planta de Llamagas. En este lugar, se pudo apreciar un cartel que indicaba que la venta solo se realizaría a un balón de gas por persona o familia, mientras tanto otro letrero rezaba “No hay GLP”.
Solo dos millones de peruanos contarían con gas domiciliario en sus hogares, los demás dependen de balones de gas domésticos. En Cusco recién en febrero pasado inició la instalacióne de gas a domicilio







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