La alarmante ineficacia en el gasto del canon minero agudiza las brechas sociales en las provincias altas y la capital de la región
El motor del desarrollo en el sur del país se encuentra trabado por la burocracia y la ineficiencia. Una reciente auditoría de la Contraloría General de la República reveló que el departamento del Cusco arrastra una alarmante cifra que supera los 12 mil millones de soles en obras públicas completamente paralizadas, situando a la Ciudad Imperial a la cabeza de las regiones con mayor cantidad de inversiones truncadas a nivel nacional.
A pesar de contar de forma consistente con presupuestos históricos inyectados por concepto de canon minero y la reactivación de la actividad turística masiva de Machu Picchu, los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local) muestran una incapacidad crónica para destrabar proyectos de infraestructura básica que impactan de forma directa en la calidad de vida de miles de familias cusqueñas.
¿Qué factores están bloqueando los proyectos?
El análisis técnico de las fichas de control gubernamental identifica tres factores principales que actúan como un embudo administrativo en las municipalidades provinciales, distritales y la sede del Gobierno Regional:
- Expedientes técnicos deficientes: La formulación de estudios mal elaborados o desactualizados obliga a detener los trabajos apenas inician para solicitar adicionales de presupuesto.
- Incumplimientos contractuales y arbitrajes: Conflictos legales entre las entidades del Estado y las empresas contratistas privadas por retrasos en los cronogramas físicos.
- Corrupción y abandono de obras: Investigaciones fiscales abiertas por presunto direccionamiento de licitaciones y colusión, lo que genera medidas cautelares que congelan los activos físicos de los proyectos.
Impacto directo en la salud y la transitabilidad
El impacto de este congelamiento de capitales se traduce en un perjuicio social directo. En la lista de elefantes blancos figuran importantes redes viales interprovinciales que conectan a las provincias altas como Chumbivilcas y Espinar, colegios emblemáticos con estructuras a medio construir que obligan a los niños a estudiar en módulos provisionales, y plantas de tratamiento de agua potable que siguen sin operar pese al avance del estrés hídrico rural.
Asimismo, obras de envergadura en la capital regional, como hospitales de contingencia y proyectos de mejoramiento de transitabilidad urbana en las avenidas principales, acumulan años de retraso acumulado bajo la mirada de una ciudadanía cansada de las promesas de campaña.
Urgencia de un plan de destrabe
Especialistas en gestión pública advierten que mantener este millonario capital inutilizado no solo le resta competitividad económica a la macroregión sur, sino que perpetúa los focos de conflictividad socioambiental. Diversos frentes de defensa y gremios civiles del Cusco han comenzado a exigir la instalación de mesas técnicas ejecutivas lideradas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) con el fin de auditar los contratos vigentes, liquidar los saldos de obra de manera célere y reactivar la contratación de mano de obra local que dinamice la golpeada economía regional.







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