Municipalidad ejecuta cierre temporal de hasta nueve meses por carecer de licencias y permisos, en acción coordinada con Fiscalía y Policía Nacional
En un operativo sorpresa desarrollado en el distrito de San Sebastián, la municipalidad dispuso la clausura temporal del local conocido como “El Palomar”, identificado como un lupanar o venusterio que venía operando sin cumplir las condiciones legales exigidas.
Durante la diligencia, personal municipal, con apoyo de la Policía Nacional, procedió al desalojo ordenado de trabajadoras, parroquianos y demás personas presentes en el interior del establecimiento, garantizando en todo momento la seguridad y el respeto al debido proceso. Las autoridades informaron que la clausura responde a una sanción administrativa inicial de nueve meses, la cual podría ampliarse hasta un año dependiendo de la evolución del proceso.
La medida se sustenta en la verificación de que el local no contaba con licencia de funcionamiento vigente, ni con la compatibilidad de uso requerida, además de incumplir disposiciones municipales relacionadas al funcionamiento de este tipo de establecimientos.
Durante la intervención se hizo presente uno de los herederos del inmueble, acompañado de su abogado, quienes solicitaron explicaciones sobre la diligencia. Los funcionarios precisaron que los propietarios han sido debidamente notificados de las causales de la clausura y que podrán ejercer su derecho de defensa a través de los mecanismos legales correspondientes, incluyendo la presentación de recursos de apelación o impugnación conforme a ley.
La municipalidad detalló que esta intervención forma parte de un proceso administrativo sancionador más amplio, orientado a lograr el cierre definitivo del establecimiento. En ese marco, se iniciará el IPAS (Inicio del Proceso Administrativo Sancionador), seguido de la emisión del informe final de instrucción y la resolución correspondiente, la cual será remitida al ejecutor coactivo para su ejecución definitiva, en caso se confirme la sanción.
Según indicaron voceros municipales, el local habría operado durante décadas bajo distintas denominaciones, como “Santutis” y “La Curva”, amparándose en vacíos y errores administrativos generados en gestiones anteriores. Estos antecedentes habrían permitido su funcionamiento irregular en una zona urbana consolidada.
Sin embargo, la actual gestión emprendió un trabajo técnico y legal de más de un año para revisar expedientes, anular permisos inconsistentes y establecer que el establecimiento carece de toda autorización vigente.







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