La Casa Real de Noruega ha comunicado oficialmente el sensible fallecimiento de la princesa Astrid, señora Ferner, a los 94 años de edad. El deceso ocurrió de forma pacífica durante la jornada de este viernes, sumiendo nuevamente en el luto a la nación escandinava apenas 14 días después de la partida de su hermano menor, el rey Harald V, y a tan solo 48 horas de haberse celebrado las exequias oficiales de este último.
La última aparición pública de la princesa tuvo lugar el pasado miércoles 9 de septiembre, cuando acudió en silla de ruedas a la Catedral de Oslo para asistir al funeral de Estado de su hermano Harald, acompañando a la familia real y a los dignatarios internacionales en el último adiós al soberano.
A través de un comunicado emitido por el palacio, el nuevo monarca de los noruegos, el rey Haakon VIII, expresó el hondo pesar de la dinastía ante la pérdida de la última representante de su generación. «Su fallecimiento es una gran pérdida para todos nosotros. La echaremos de menos. A lo largo de su extensa vida, la tía Astrid representó a la Casa Real de manera cordial, responsable y con un espíritu contagioso», manifestó el soberano, destacando además la constante preocupación de la princesa por la inclusión de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Una vida de servicio y liderazgo institucional
Nacida en Oslo el 12 de febrero de 1932, la princesa Astrid fue la segunda hija del rey Olav V y de la princesa Märtha de Suecia. Tras el prematuro fallecimiento de su madre en 1954, asumió con apenas 22 años el rol protocolar de primera dama de la nación, convirtiéndose en el principal soporte de su padre en recepciones oficiales, viajes internacionales y compromisos de la Corona. Ejerció esta función con alto nivel de aprobación pública hasta el año 1968, cuando su hermano Harald contrajo matrimonio con Sonia Haraldsen, actual reina viuda.
Pese a reducir gradualmente su carga laboral en las últimas décadas tras su matrimonio con el ciudadano Johan Martin Ferner en 1961, Astrid mantuvo un firme vínculo institucional con diversas organizaciones benéficas, culturales y de salud pública bien entrada su novena década de vida. Su deceso cierra definitivamente una era histórica para la monarquía noruega.
Honores de Estado y luto nacional
Por disposición del primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, el sepelio de la princesa Astrid se llevará a cabo bajo financiamiento y honores del Estado. Asimismo, la jefatura de Gobierno extendió un mensaje de gratitud nacional por su intachable hoja de servicios al reino.
Las banderas oficiales en todos los edificios públicos e instalaciones reales del territorio noruego permanecerán izadas a media asta a partir del día de hoy y durante la jornada en que se efectúen sus funerales oficiales, cuyos detalles logísticos e itinerario ceremonial serán informados por el Palacio Real en las próximas horas.






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