La masificación del gas natural resulta clave para acelerar la transición energética
Cusco inició una nueva etapa en el proceso de masificación del gas natural, luego de que se instalara la primera conexión domiciliariacomo parte de un proyecto piloto impulsado por el Fondo de Inclusión Social Energético (FISE). Este hito representa un cambio importante respecto a intentos previos para llevar gas natural al sur del país, como el proyecto del gasoducto que buscaba conectar siete regiones, el cual fue licitado en múltiples ocasiones sin éxito y que permanece en la cartera de proyectos de ProInversión.
No obstante, aún se requieren condiciones económicas y regulatorias que garanticen un crecimiento sostenible del servicio.
Por qué masificar gas natural en regiones es más complejo
El desarrollo de redes de distribución requiere altas inversiones iniciales, viables solo cuando existe suficiente demanda. En el Perú, los principales consumidores de gas natural —generadoras eléctricas y gran industria— se encuentran en la costa, donde también se concentra la mayor parte de la demanda energética y productiva.
Solo Lima y Callao reúnen más de la mitad de la capacidad de generación eléctrica a base de combustibles y cerca de un tercio de la demanda industrial. En contraste, el consumo en el sur del país es considerablemente menor, lo que ha dificultado la construcción de gasoductos. En 2024, las regiones del Proyecto Siete Regiones concentraban apenas 11 % de la demanda industrial y 3 % de la generación eléctrica basada en combustibles.
A esto se suma la estructura territorial de Cusco, caracterizada por baja densidad poblacional y alta dispersión geográfica. La región representa apenas 3 % de la población urbana nacional, lo que limita el tamaño de su mercado. Estas condiciones elevan el costo por conexión, pues se necesitan más kilómetros de red para atender a menos usuarios, encareciendo la provisión del servicio.







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