Pobladores claman por ayuda: «¡Nos estamos muriendo de hambre y abandono!»
Por más de tres semanas, los humildes pobladores del sector Puente Santa Rosa, en el centro poblado de Corimayo, primera zona de Lacco Yavero, distrito de Yanatile, se encuentran completamente aislados del mundo exterior. Las intensas precipitaciones pluviales que azotan la región han provocado derrumbes masivos que bloquearon la única vía de acceso, dejando a decenas de familias en un limbo de desesperación.
Sin transporte, sin servicios básicos y con el riesgo constante de más deslizamientos, estos cusqueños valientes sobreviven a duras penas, recordándonos el olvido crónico que sufre la sierra profunda del Perú.
«¡Estamos jugándonos la vida todos los días!», gritan los vecinos al borde del colapso. Para llevar sus productos al mercado o simplemente buscar alimentos, tienen que recurrir a mulas y asnas en un transbordo mortal por los derrumbes inestables, donde un mal paso significa la tragedia. Los niños, las víctimas más inocentes, no pueden asistir a clases y ven cómo su futuro se esfuma entre el barro y el aislamiento.
«Nuestros hijos están pagando el precio de la negligencia», denuncian, mientras las enfermedades acechan por la falta de medicinas y el agua potable se convierte en lujo inalcanzable. Y en medio de esta agonía, ni rastro de maquinaria pesada o apoyo logístico. ¡Basta ya de promesas vacías! Los enfurecidos lugareños exigen a gritos la intervención inmediata del alcalde de Yanatile, William Huallpa, a quien acusan de mirar para otro lado mientras su gente sufre.
«¡Queremos la presencia del alcalde ya! Restablezcan esta vía de una vez, no más excusas», claman en una demanda unificada que resuena como un SOS desesperado. La Municipalidad Provincial de Calca y el Gobierno Regional de Cusco deben actuar de inmediato, antes de que otro huaico o derrumbe convierta esta crisis en luto nacional.







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