El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) cumple este martes 15 años con una red de protección social que llega a más de 10 millones de usuarios en situación de pobreza y vulnerabilidad, y con el reto de convertir esa protección en oportunidades para que más familias dejen atrás la pobreza.

“Hace 15 años nacimos con una convicción clara: el crecimiento del país solo es real si llega a cada hogar vulnerable. Por eso, el verdadero éxito del Midis no se mide por cuántas personas entran a un programa social, sino por cuántas familias logran salir definitivamente de la pobreza”, afirmó la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Maritza Canales Martínez.
Desde su creación, el 20 de octubre de 2011, y a lo largo de varios gobiernos, el Midis ha consolidado una política de Estado. Esa red contuvo el impacto de la pandemia en millones de familias y ha respondido a los golpes del clima. Hoy, ante un nuevo fenómeno El Niño, la ministra sostuvo que la ayuda social debe ser “adaptativa, transparente y con visión de futuro”.

El Midis ha impulsado instrumentos que comprometen a todo el Estado con resultados medibles. El Fondo de Estímulo al Desempeño y Logro de Resultados Sociales (FED) premia a los gobiernos regionales que mejoran sus indicadores sociales, y el Premio Nacional Sello Municipal articula a más de 1600 municipalidades promoviendo una gestión local eficiente, articulada y orientada a resultados, en línea con la Política Nacional de Desarrollo e Inclusión Social (PNDIS).
Más oportunidades desde la infancia
La principal meta del sector es reducir la anemia infantil del 34,9 % al 17,4 % hacia 2031. Para ello, el Midis trabaja con el Ministerio de Salud y los gobiernos locales en una intervención basada en evidencia, que incluye el tamizaje temprano, hierro preventivo desde los cuatro meses, agua segura, consejería a las familias y seguimiento nominal de cada niño.
“Enfrentar la anemia no es una dádiva social; es la inversión pública más estratégica que el país puede y debe realizar”, señaló la ministra.
Programas como Juntos y Cuna Más sostienen ese esfuerzo. Juntos acompaña a 1,6 millones de personas en su acceso a salud y educación. Cuna Más atiende a más de 64 mil niños menores de tres años en su Servicio de Cuidado Diurno y a más de 278 mil personas mediante su Servicio de Acompañamiento a Familias para fortalecer las prácticas de cuidado y crianza.
La seguridad alimentaria es otro eje fundamental. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) atiende a más de 4,1 millones de estudiantes. El Programa de Complementación Alimentaria (PCA) registra más de 876 mil usuarios de comedores populares y cerca de 278 mil de ollas comunes.
La protección también llega a quienes más la necesitan. Pensión 65 atiende a más de 824 mil adultos mayores en pobreza extrema, y Contigo brinda una pensión no contributiva a más de 142 mil personas con discapacidad severa en situación de pobreza.
En las zonas rurales, la apuesta es por oportunidades productivas. Los proyectos Haku Wiñay de Foncodes vinculan a 141 mil jefes de hogar con emprendimientos. El programa PAIS acerca el Estado a las poblaciones de difícil acceso: sus Tambos reportan cerca de 507 mil usuarios atendidos, y sus Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS) llegan a 88 mil personas de comunidades nativas y zonas altoandinas.
El desafío continúa
A pesar de estos avances, la pobreza monetaria aún afecta al 25,7 % de la población y al 35,5 % de la población rural. A 15 años de su creación, el Midis mantiene el reto de fortalecer la articulación entre los tres niveles de gobierno, llegar mejor a los territorios y lograr que las familias superen la pobreza de manera sostenible.
“Proteger el desarrollo de la primera infancia es sentar las bases de un país más justo, productivo y competitivo”, puntualizó la ministra.






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