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Joven británica sigue viviendo en las calles de Cusco tras perder contacto con su familia: consulado no logra repatriarla

Joven británica sigue viviendo en las calles de Cusco tras perder contacto con su familia: consulado no logra repatriarla

Una mujer británica de 32 años llegó como turista, pero hoy sobrevive en la vía pública tras perder sus documentos, su salud mental y el apoyo de un amigo

Durante las últimas semanas, el nombre de Hannah Joanne Almond empezó a sonar con fuerza en algunos barrios de Cusco. No por un logro turístico ni por una travesía exitosa en Machu Picchu, sino por su presencia inusual debajo de un puente en la avenida Ejército, donde comerciantes y vecinos notaron su figura entre cartones, frazadas y un colchón deteriorado. Algunos aún recuerdan cuando dormía bajo el puente Belén, al lado de un anciano sin hogar. Hoy ya no está él, pero sí permanece ella: Hannah Joanne Almond, ciudadana británica de 32 años, que llegó a Perú en marzo y cuya estadía se convirtió en una permanencia indeseada y sin dirección.

En los primeros días de su aparición en la vía pública, algunos vecinos pensaron que su presencia sería transitoria. Sin embargo, con el paso de las semanas, la imagen de la mujer entre colchones viejos y mochilas chamuscadas se volvió parte del paisaje. Comerciantes de la zona recuerdan el momento exacto en que todo cambió: el anciano que la acompañaba fue retirado por personal de salud, luego de que varios residentes del lugar prendieran fuego a sus pertenencias y los echaran a gritos. Poco después, el hombre murió. Ella fue ayudada por un amigo, pero parece que no fue suficiente.

La mujer continúa deambulando por las calles del Cusco en situación de abandono, a pesar del tiempo transcurrido desde que se alertó sobre su caso. A pesar de los esfuerzos de algunos ciudadanos solidarios y de gestiones realizadas

por el consulado británico, no se han logrado avances significativos para su repatriación ni para que reciba atención médica adecuada. Su salud mental sigue deteriorándose, y según medios locales, las autoridades aún no han implementado medidas eficaces para intervenir en su caso y sigue durmiendo en diversas calles de Cusco.

Rechazo a la ayuda y vínculo con la calle

Desde su llegada al país el 3 de marzo, la historia de Hannah Almond ha seguido una trayectoria descendente. Según el cónsul honorario británico en Cusco, Mark Atkinson, la mujer arribó en calidad de turista. “Ingresó en calidad de turista. Me parece que era el 3 de marzo”, declaró a medios. Pocos días después, fue víctima de un robo. Perdió documentos, dinero y medios de contacto, lo que alteró por completo sus planes de viaje.

Pese a que se le ofrecieron hoteles, alimentación y ayuda económica, la mujer decidió per- manecer en la calle. “A veces le hemos pagado noches en hoteles, le hemos dado dinero para comida, ese tipo de cosas. Pero siempre termina regresando acá”, añadió el cónsul.

Según el propio Atkinson, uno de los factores que complicó su permanencia fue el vínculo emocional que desarrolló con el adulto mayor que la acompañaba en su momento. Las autoridades consideran que existe una afección mental que interfiere en sucapacidad para tomar decisiones seguras, pero no cuentan con recursos legales suficientes para intervenir en contra de su voluntad.

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