El deslizamiento, provocado por el desprendimiento de hielo en el nevado Quiswar, arrasó áreas de cultivo, sin afectar viviendas ni caminos turísticos como Salkantay o Choquequirao.
El Gobierno Regional del Cusco confirmó que el aluvión ocurrido en la zona alta de Santa Teresa, originado por el desprendimiento de bloques de hielo en el nevado de Quiswar, generó una crecida súbita del río y arrasó áreas agrícolas, sin registrar heridos ni daños en viviendas.
En diálogo con Nueva Tv Nacional, el director de la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres, Miguel Alejandro Oscco Abarca, precisó que la emergencia se concentró en el ámbito agrario.
“La avalancha arrastró parcelas de cultivo aguas abajo. No tenemos daños en personas ni en viviendas”, señaló.
Añadió que la Gerencia Regional de Agricultura activó los seguros agrarios para apoyar a las familias afectadas. Sin embargo, la cuantificación total aún está pendiente.
“Necesitamos contrastar información catastral para evitar especulaciones. Mañana esperamos tener los datos consolidados”, indicó.
Rutas turísticas sin afectación
El funcionario aclaró que ninguna de las rutas turísticas —incluidas Choquequirao y Salkantay–Santa Teresa— se vio comprometida.
“La afectación está hacia la vertiente de Apurímac, no en los caminos que utilizan los turistas”, remarcó.
Evaluación científica en marcha
Un equipo del Inaigem (Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña) se trasladó a la zona para determinar el volumen del desprendimiento y modelar posibles escenarios futuros.
“Si ocurrió una vez, podría repetirse. El estudio científico nos permitirá definir acciones como sistemas de alerta temprana o barreras dinámicas”, sostuvo Oscco.
El especialista recordó que Santa Teresa ya ha registrado aluviones severos en 1996, 1998 y 2017, por lo que insistió en la necesidad de información técnica uniforme para impulsar proyectos de reducción del riesgo.
Deglaciación avanza en Cusco
Oscco subrayó que el evento está directamente relacionado con el acelerado retroceso glaciar:
“La deglaciación no tiene vuelta atrás. Nevados como Chicón, Verónica o incluso la montaña Siete Colores muestran reducciones drásticas. Esto compromete el recurso hídrico”.
A ello se suman incendios forestales, cambio de uso de suelo y pérdida de ecosistemas, factores que agravan los riesgos asociados.
Ante este panorama, el GORE Cusco impulsa proyectos de siembra y cosecha de agua, recuperación de ecosistemas, reservorios y represas.
El funcionario advirtió que comunidades de Ocongate, Marcapata, Ccatca y Quispicanchis podrían verse afectadas por futuros desprendimientos vinculados a los nevados Ausangate y Salkantay. Para este miércoles se esperan los resultados de nuevas evaluaciones en la zona de Humantay.
“No podemos controlar el deshielo, pero sí prepararnos con alertas tempranas y planificación”, finalizó.







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