Han transcurrido más de nueve meses desde el fatídico accidente del 22 de agosto de 2024, cuando una locomotora de Peru Rail atropelló a dos niñas en la urbanización Túpac Amaru, en Cusco, alrededor de las dos de la tarde. Aunque ambas lograron sobrevivir, las secuelas han resultado devastadoras.
Una de las niñas ha quedado con una pérdida auditiva permanente, mientras que las dos enfrentan severos daños físicos y psicológicos que afectan profundamente su desarrollo y calidad de vida. De acuerdo con declaraciones de la familia, la empresa no ha asumido una responsabilidad efectiva por el incidente. Las medidas tomadas hasta ahora se habrían limitado a promesas y gestos simbólicos, sin garantizar un apoyo sostenido ni cubrir los costos médicos y terapéuticos necesarios para su recuperación.
Los padres, entre lágrimas, manifiestan sentir un abandono por parte de las instituciones y denuncian la falta de justicia en un caso que cambió drásticamente el rumbo de la vida de sus hijas.
La madre, visiblemente conmovida, expresó que no buscan venganza, sino justicia y un apoyo real que permita a sus hijas recuperarse y alcanzar una vida digna.
La familia exige que Peru Rail asuma plenamente su responsabilidad por lo sucedido. Además, solicita a las autoridades competentes que velen por garantizar justicia, reparación y una atención integral para las víctimas.







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