Portada / Cusco

El gobierno abandona a Machu Picchu a su suerte: visitantes enfrentan esperas de hasta tres días para conseguir una entrada.

El gobierno abandona a Machu Picchu a su suerte: visitantes enfrentan esperas de hasta tres días para conseguir una entrada.

El desorden en la venta de entradas, la falta de inversiones y el crecimiento de grupos ilegales deterioran la imagen del país y afectan negativamente alturismo en Cusco.

Visitar Machu Picchu se hatransformado en una experiencia frustrante para milesde turistas. Lo que debería ser un proceso sencillo,como la compra de entradas,se convierte en una esperade hasta tres días en Aguascalientes. A esto se sumanlos constantes problemasdel sistema y una evidentefalta de acción por parte delGobierno, lo que agrava aúnmás la situación.

Durante meses, los gremiosturísticos del Cusco han advertido sobre las deficiencias de la plataforma oficialdel Ministerio de Cultura.

Además, el sistema de venta presencial en ventanillaha sido claramente dominado por redes de reventaque operan sin restriccionesfrente a la mirada indiferente de las autoridades. Aunque las quejas de turistas yactores del sector se acumulan, el Gobierno no ha dadorespuesta ni solución alguna.

Si bien el Ministerio de Cultura firmó compromisospara mejorar el acceso a laciudadela inca, los avanceshan sido nulos. La prometidaplataforma digital segura nose ha implementado, tampoco se han realizado lasinversiones necesarias eninfraestructura como el centro de visitantes y el controlde ingresos. Esto ha generado una baja constante enel número de turistas y unacreciente percepción de disfunción gubernamental.

En paralelo, el impacto sobreel turismo, uno de los principales motores económicosde Cusco, es devastador.

Las agencias están perdiendo reservas, los operadores reportan cancelaciones,y los turistas no tardan enmanifestar públicamente sudescontento ante la desorganización y el maltrato. Sinembargo, ni el ministro deCultura ni la presidenta DinaBoluarte han tomado medidas.

Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo del Cusco (CARTUC),ha señalado que el Ministerio de Cultura es el principalresponsable de esta crisis.

Según Stoessel, la gestióndel sistema de venta deentradas se ha delegado aoperadores ineficientes quedesconocen tanto el territorio como las necesidadesdel sector turístico. Comoresultado, el sistema actualcarece de estabilidad, criterios técnicos y capacidadpara atender la crecientedemanda.

Stoessel enfatiza que el Ejecutivo había asumido compromisos claros: eliminarlas ventas en ventanilla ydesarrollar una plataformadigital única. Ninguna deestas medidas se ha implementado. Por otro lado, laventa presencial sigue estando dominada por mafiasque comercializan boletos aprecios excesivos, mientraslos turistas soportan largascolas sin garantía de obtener una entrada. Según él,esta situación es inaceptable, especialmente en plenatemporada alta. Critica condureza la falta de gestión:

“Estamos en agosto y seguimos igual. No entiendocómo pueden tratar así alturista (…) Hacen colas interminables (…) ¿Qué hacenel ministro y la viceministra?

No hay justificaciones: o sonincapaces o simplemente noles importa».

El empresario también lamenta la falta de progresocon respecto al centro devisitantes, considerado vitalpara regular el flujo turístico en torno a Machu Picchu.

Desde su punto de vista,este retraso demuestra unacompleta ausencia de voluntad política para proteger uno de los destinos másemblemáticos del país. Además, alerta sobre el dañoirreversible que esto generaen la imagen internacionaldel Perú, afectando no soloal Cusco, sino también atoda la marca país.

Stoessel concluye afirmando que el Estado ha abandonado Machu Picchu. Ni elMinisterio de Cultura ni laPresidencia han presentadosoluciones concretas hastaahora. Por ello, exige decisiones técnicas bien fundamentadas y un compromisocon el turismo como fuenteesencial de empleo y desarrollo para miles de familiascusqueñas.

Espacio publicitario

728 × 90

Comentarios

Inicia sesión con Google para comentar.

Sé la primera persona en comentar.