En un pronunciamiento político que redefine el tablero electoral en el sur del país, el excongresista de la República y actual candidato al Gobierno Regional (GORE) del Cusco, Edgar Ochoa Pezo, marcó un distanciamiento categórico de las posturas ideológicas de su antigua aliada política y líder de Nuevo Perú, Verónika Mendoza. El aspirante al sillón regional enfatizó que la región requiere estabilidad gubernamental y no discursos que agudicen la polarización social.
«No creo en una agenda de confrontación para nuestra región. Cusco ha perdido años valiosos y millones de soles en inversión pública debido a la parálisis que provoca el conflicto permanente. Nuestra hoja de ruta de llegar al GORE Cusco será el diálogo técnico, descentralizado y con resultados tangibles para las 13 provincias», manifestó de forma directa Ochoa Pezo al ser consultado sobre las últimas declaraciones de Mendoza, quien mantiene una línea radical frente al Ejecutivo.
Un viraje hacia el pragmatismo regional
El deslinde de Edgar Ochoa evidencia las profundas diferencias internas que reconfiguran a la izquierda cusqueña de cara a las urnas. Mientras los sectores vinculados a Mendoza insisten en un discurso de asamblea constituyente y movilizaciones callejeras, la campaña del candidato al GORE Cusco busca capitalizar el voto del electorado moderado, los gremios agrarios y las microempresas del circuito turístico del Valle Sagrado.
Ochoa argumentó que la confrontación ideológica espanta el capital privado y frena el desarrollo de megaproyectos urgentes como el Aeropuerto Internacional de Chinchero y el hospital Antonio Lorena. En esa línea, el candidato adelantó que su estrategia de gestión regional buscará sentar en una misma mesa a las comunidades campesinas, las empresas mineras operantes en el corredor vial del sur y el gobierno central para establecer compromisos de inversión social de largo plazo sin recurrir a paralizaciones.
Garantías para la inversión y el orden
Con este deslinde público, la plataforma de campaña de Edgar Ochoa apunta a proyectar una imagen de madurez política y predictibilidad administrativa para convencer a la Cámara de Comercio local. Las últimas proyecciones de intención de voto obligan a los candidatos con pasado de izquierda a moderar sus planes de gobierno para captar los sectores urbanos de distritos clave como Wanchaq, San Jerónimo y Santiago.
Finalmente, el candidato instó a los demás contendientes electorales a centrar el debate en soluciones técnicas frente a la baja ejecución presupuestaria de la región y la inseguridad ciudadana, dejando de lado los intereses de las cúpulas partidarias radicadas en la capital.






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