La migración de la venta de materia prima hacia derivados con alto valor agregado, permite a marcas como Verani elevar sus márgenes de ganancia y expandirse a mercados internacionales.
La transición desde la venta del grano sin procesar hacia la comercialización de chocolates de alta pureza se ha consolidado como el pilar económico de los agricultores en el distrito de Quellouno. Martha Cayhuari Espinoza, productora y representante de la marca Verani, ejemplifica este modelo de negocio que busca maximizar el retorno sobre cada hectárea cultivada: “Desde hace 30 años me dedico al cultivo del cacao en cuatro hectáreas. Anteriormente no lo procesaba; ahora sí, porque nos conviene vender en barra de chocolate al 70%, con frutas y en pasta pura de cacao. Es más rentable”.
La marca optimiza sus costos recurriendo a empresas intermediarias especializadas en la maquila y transformación de la materia prima. Esta dinamización comercial se complementa con la articulación público-privada para la apertura de nuevos canales de distribución. “Mediante la Municipalidad de Quellouno recibimos apoyo para salir a las ferias y comercializar nuestros productos acabados. Realizamos envíos a Cusco y hasta el extranjero”, detalló Cayhuari, subrayando el impacto directo que tiene el acceso a vitrinas regionales e internacionales.
Para reducir la dependencia de terceros y mejorar la eficiencia de sus márgenes operativos, la representante de Verani hizo un llamado clave a la inversión tecnológica: “Para expandirnos necesitamos implementarnos con maquinarias, y que las autoridades nos apoyen para salir adelante y aumentar nuestras ventas”. La adquisición de tecnología propia resulta determinante para que las microempresas cacaoteras fortalezcan su capacidad instalada y respondan a la demanda global de chocolates elaborados en origen







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