Un nuevo hecho de sangre ha conmocionado a los habitantes del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Esta mañana, un joven fue hallado con una grave herida de bala a la altura del cuello en el interior de una camioneta estacionada a orillas del río Kimbiri, específicamente en el sector de Huarmamayo, distrito de Kimbiri.
La alerta fue emitida por los vecinos de la zona, quienes se comunicaron con las autoridades tras escuchar múltiples detonaciones de armas de fuego. De inmediato, personal de la Policía Nacional del Perú (PNP) y miembros del cuerpo de Serenazgo se desplazaron al lugar de la emergencia. Al llegar, hallaron a la víctima desangrándose en el asiento del piloto de la unidad móvil. Tras estabilizarlo y colocarlo en una camilla rígida, los agentes lo trasladaron de urgencia en una patrulla hacia el Hospital San Juan de Kimbiri, donde permanece internado bajo pronóstico reservado.
Emboscada en motocicleta y despliegue de seguridad
Según las primeras investigaciones y testimonios recogidos en la escena, el ataque fue ejecutado por dos sujetos que se desplazaban a bordo de una motocicleta lineal de color negro. Ambos sospechosos llevaban cascos de seguridad para ocultar sus rostros; sin embargo, testigos presenciales detallaron que el presunto tirador vestía un polo de color rojo al momento de efectuar los disparos y emprender la huida.
Ante la gravedad del suceso, la comisaría del sector, el Serenazgo y los Comités de Autodefensa (CAD) coordinaron acciones conjuntas y desplegaron un inmediato «plan cerco» en los principales accesos y salidas de la jurisdicción con el objetivo de cerrar el paso a los delincuentes y lograr su captura.
Exigencia ciudadana en una zona crítica
Este atentado criminal ha incrementado el temor y la indignación de la población de Kimbiri y los distritos aledaños del VRAEM. Los ciudadanos y dirigentes vecinales alzaron su voz de protesta para exigir al Ministerio del Interior y al Ejecutivo declarar medidas drásticas y reforzar el contingente policial y militar en la zona, advirtiendo que los casos de sicariato, extorsión y asaltos a mano armada vienen ganando terreno sin un freno institucional aparente.





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