Especialista advirtió que estos problemas han generado alertas en torno a Perú como un destino turístico, restándole competitividad al país
Miguel Alzamora, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), dijo que Machu Picchu todavía no recupera el flujo de turistas que tenía antes de la pandemia del covid 19, afectando la economía y la empleabilidad del Cusco. Explicó que esta crisis se debe a que persisten la venta presencial de boletos de ingreso, el transporte deficiente que genera conflictividad, la falta de conexión a otros atractivos y la inseguridad ciudadana. “En el Perú aún no se termina de recuperar el flujo de turistas internacionales en los últimos cinco años.
Cuando uno hace un zoom al caso de Machu Picchu, encuentra que el flujo de turistas que compran el ticket, está ligeramente un poco lejos de los 1.6 millones de visitantes que recibían en el 2019”, dijo en la secuencia Radar Económico de Red de Comunicación Regional (RCR). Señaló que la problemática de Machu Picchu se da en un contexto en que cumple 42 años como patrimonio.
Explicó que en el Perú el flujo de turistas no termina de recuperarse y se encuentra 2% por debajo del 2019, cuando otros países de la región, competidores en temas de turismo, como Chile, Brasil, Colombia, han superado sus cifras del 2019 a la fecha. En el tema de la venta de boletos, dijo que no existe a la fecha un sistema centralizado y se ha optado por el sistema presencial que tiene fallas.
“Los boletos, en buena parte, son vendidos en colas físicas en la ciudad de Machu Picchu. Buena parte de la problemática de la gestión turística del atractivo de Machu Picchu está esa venta presencial”, indicó. Añadió que el sistema de transporte que conecta Cusco y Machu Picchu es un cuello de botella que genera conflictividad social. Agregó que la conectividad con otros atractivos turísticos se encuentra rezagada.
“La gestión del transporte ha derivado recientemente en conflictividad social y paralizaciones dentro de Machu Picchu, y eso se ve reflejado también en que algunos turistas no hayan podido alcanzar su visita al santuario”, afirmó. Advirtió que estos problemas han generado alertas en torno a Perú como un destino turístico, restándole competitividad al país.
“Las alertas desincentivan a los turistas, y es clave gestionar la conflictividad social, combatir la inseguridad que también es un problema que cada vez se torna más creciente”, expresó.
Precisó que la pérdida de potencial de Machu Picchu podría llevar a que en 2025 la economía cusqueña registre una caída de alrededor del 7%. “Esta caída de la economía cusqueña en 2025 tiene un reflejo en el empleo turístico, que se encuentra muy por debajo de las cifras de 2019. A la fecha tenemos que habría más de 30.000 empleos en el sector turismo menos respecto al 2019”, apuntó.


