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sábado, julio 4, 2020

Intervenciones positivas

La cruzada nacional por detener la expansión del nuevo coronavirus ha ingresado a una fase decisiva con la nueva prórroga del estado de emergencia y del aislamiento social obligatorio hasta el 24 de mayo.

De acuerdo con el ministro de Salud, Víctor Zamora, la curva de contagios llegó a una “meseta”, es decir, el número de nuevos casos dejará de subir pronun­ciadamente y se iniciará un descenso lento. Esa afir­mación ha sido también compartida por especialistas en salud pública que subrayaron que la pandemia en el Perú ingresará a ese estado en el transcurso de las próximas dos semanas.

Sea como fuere, las medidas de control deben mantenerse firmes, especialmente aquellas referidas al distanciamiento y aislamiento social en los lugares identificados como posibles focos de contagio.

Algunos de ellos son los mercados y centros de abastos . En días recientes, pruebas rápidas revelaron que en el mercado de Caquetá el 20% de los comer­ciantes estaban infectados con el virus. Asimismo, en el mercado de Surquillo, el 40% de los trabajadores arrojó positivo al test de descarte. Si esa es la ten­dencia, no resulta complicado deducir que la peligrosa cepa viral ha logrado introducirse en la mayoría de estos establecimientos comerciales, lo cual constituye un problema de salud pública cuyo abordaje debe ser prioritario.

Así lo entendió el Gobierno. La semana pasada, el presidente Martín Vizcarra informó que habían identifi­cado al menos 300 centros de abastos, entre minoris­tas y mayoristas, con riesgo de ser focos de contagio. De ese grupo, cerca de 15 fueron catalogados como críticos, razón por la que era necesario intervenirlos.

En concordancia con ello, el Ejecutivo informó en la víspera que dispuso el cierre de más de 15 centros de abastos que no cumplían con los protocolos de sanidad y seguridad aprobados por el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), con la finalidad de evitar que el nuevo coronavirus infecte a las personas que acuden a aprovisionarse de alimentos y productos de primera necesidad.

Dichos protocolos consisten en medidas básicas, tanto para usuarios como para comerciantes, entre las que figuran exigir el uso de mascarillas como requisito de ingreso, de círculos de marcación a fin de asegurar el distanciamiento social entre compradores, evitar el comercio ambulatorio y la implementación de lavama­nos con dispensador de jabón y papel toalla.

Es positivo y necesario que las autoridades hayan intervenido los mercados por el riesgo que represen­tan para la salud pública en el contexto de la actual pandemia. Es igual de importante, además, vigilar que las disposiciones rijan no solo para el ingreso, sino que también regulen el comportamiento de los usuarios en estos establecimientos, pues es posible verificar que las normas de distanciamiento social son obviadas durante el intercambio comercial.

Si en esta nueva extensión del aislamiento las au­toridades del Gobierno mantienen e intensifican las medidas de prevención y si la población contribuye con esta causa actuando con responsabilidad, es muy probable que la curva de contagios empiece a caer y ya no sea necesario extender la emergencia una vez más, lo cual permitiría a nuestro país iniciar el lento retorno a la normalidad.

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