Por y para la larga duración de Machu Picchu.

La construcción de un tele­férico para facilitar el acceso a la llacta inca inscrita por el Perú en 1983 como “Santua­rio Histórico Machu Picchu” en la Lista del Patrimonio Cultural y Natural Mundial es propues­ta gubernamental observada desde entonces por UNESCO, porque este medio de trans­porte elevado esta en conflicto con el cuarto criterio de la referida inclusión como bien mundial; por ser un ejemplo sobresaliente de un conjun­to arquitectónico que evidencia técnicas de construcción respetuosas del paisaje y que así ilustra etapas significa­tivas de la historia de la humanidad.

En 1998 el Régimen Fujimontesinista quiso imponer la construcción de un teleférico entre el Puente Ruinas y esta Llacta Inca generando una fuerte oposición nacional e internacional porque alteraba para siempre el perfecto ensamblaje de la arquitectura prehispánica con la natu­raleza andina. Esta controversia concluyó durante el go­bierno del presidente Valentin Paniagua cuando el Perú como Estado Parte de las Convenciones de UNESCO de 1970 y 72 informó al Comité del Patrimonio Mundial que desestimaba la construcción de un teleférico dentro del área protegida del Santuario Histórico de Machu Picchu.

En estos días los medios de comunicación informan que el Ministro de Comercio Exterior y Turismo, Eduardo Fe­rreyros, anuncia que el Gobierno PPK evalúa implemen­tar un teleférico por el lado de Santa Teresa para mejorar el acceso a Machu Picchu y así ampliar el área de visita. El ministro Ferreyros parece olvidar que el mundo tiene grabada en la retina la imagen que Hiram Bingham di­fundió de esta llacta inca desde 1911.



En estos tres intentos del sector turístico, tanto pú­blico como privado, para construir un teleférico en Machu Picchu subyace principalmente el interés por incrementar el nú­mero de turistas a Machu Picchu, por razones eco­nómicas.

Por ello, ahora le recuer­do al ministro Ferreyros que en sus afanes por incrementar el número de visitantes a esta llacta inca -que Hiram Bingham denominó Ciudadela- no toma en cuenta las recomendaciones de UNESCO res­pecto a la capacidad de carga de Machupicchu así como tampoco tiene en cuenta que el dinero es medio más no un fin para dejar atrás los problemas socio económicos de nuestro país.

Desde hace varias décadas, estoy entre quienes abogan por que tomemos conciencia que Machu Picchu repre­senta la obra maestra del genio creativo incaico porque su impresionante arquitectura y urbanismo son logros administrativos de sus valores espirituales prehispáni­cos compenetrados con la magnificencia de los Andes. Entonces cuando vamos rumbo al Bicentenario llamo a reflexión al ministro Ferreyros conjuntamente con sus colegas que ciñen el fajín ministerial del Ambiente y de la Cultura Peruana para que tengan en cuenta que quienes visitan Machu Picchu saben que todavía allí están vivos esos valores espirituales prehispánicos que erradicaron el hambre en el Tawantinsuyo y que el Inca Garcilaso dio a conocer, con pudor cultural legado por su madre, al mundo europeo cuando publicó “Los Comentarios Reales de los Incas…”, en 1609. Asimismo, las y los turistas muy especialmente quienes son prósperos saben que luego de la aparición en 1617 de su “Historia General del Perú” la narración testimonial del más ilustre de los cuzqueños presenta con sutileza el desbordado afán de lucro de su progenitor y otros peruleros que subyace a la conquista española de los Andes.

Historiadora: Mariana Mould de Pease