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viernes, agosto 23, 2019
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CABALLO DE TROYA: La importancia de los gestos

Después de leer el úl­timo artículo publicado por Kenji Fujimori en el Diario El Comercio de Lima (edición del 17 de julio), donde escribe sobre su reunión con el ex presidente Ollanta Humala en el penal de la DINOES, los senti­mientos de confusión y extrañeza generados en mí posteriores a la lectura son (confieso) parte de mí militancia anti-fujimorista. Es difícil para nosotros –los antifujimoristas- observar que el heredero menor del ex dictador se está ganando un espacio importante en el elector peruano. La confusión es más aguda cuando observo que sus gestos “humanitarios” en serio pue­den llevar a una posible solución a esta crisis política imposible de resolver por el gobierno, y sin chanta­jes ni obstruccionismos. Tamaña lección a la hermana mayor, quien con su conducta representa los múscu­los en Fuerza Popular.

La lección de la conversación en la DINOES entre el benjamín de los Fujimori y el ex presidente de la re­pública (según detalló el congresista pasaron horas conversando sobre Maquiavelo, Napoleón, la Segunda Guerra Mundial y sus habilidades marciales para el box y el jiu jitsu) puede servir de ejemplo para la política nacional en cualquier sector y espacio, con la finalidad de mejorar nuestras relaciones políticas que en nuestro país son tan polarizados y subjetivas.

Como regidor de la Municipalidad Provincial del Cus­co me interrogo a raíz de los últimos sucesos ¿Será posible una reunión similar (separando las distancias biográficas y políticas) entre el alcalde de la ciudad y el ex burgomaestre? Ambas experiencias de gestión municipal que representan Carlos Moscoso y Luis Flo­res, con sus diferencias y matices, pueden servir al fin y al cabo para darle una luz al derrotero de desarrollo de la ciudad, máxime si se escucha de las preten­siones electorales del ex burgomaestre (La campaña electoral puede ser una bisagra más que una batalla). Por otro lado ¿Será acaso posible una reunión de los trece regidores -siete de oposición, dos independien­tes y cuatro oficialistas- con el ánimo de construir una agenda municipal que involucre proyectos de inver­sión pública y reformas legislativas importantes para darle solución de una vez al problema de los residuos sólidos, seguridad ciudadana y comercio ambulatorio que tanto golpean nuestra provincia? La realidad del concejo municipal, aunque duela decirlo es crítica; sin pensar en el tema de la representación y la produc­tividad legislativa si de algo carece el Concejo Muni­cipal del Cusco es de espacios de negociación política alturada y constructiva; es decir, de una agenda pro- Cusco.

Kenji Fujimori es hijo del ex dictador que cerro el Con­greso, persiguió políticamente a muchos hombres de leyes y política, dinamito las instituciones republica­nas y se robó millones de dólares del tesoro públi­co. Le ganó las elecciones presidenciales a mí escri­tor favorito y su partido ejerce un inaceptable abuso de poder en el Parlamento; sin embargo, a pesar de todo, su mensaje final en el artículo citado: “la política es una cosa, la vida otra” y “hablaré con quien sea necesario” simboliza una oportunidad para el dialogo político, que de cara al 28 de julio es nuestro principal óbice.

Entonces ¿Si quienes después de atacarse con tan­ques y aviones, de ganarse elecciones nacionales e impedirse que llegasen al poder, pueden entablar con­versaciones, por qué nosotros no?

Estamos a menos de diecisiete meses para que aca­be la gestión municipal liderada por Carlos Moscoso, tiempo más que suficiente para impulsar la solución a nuestros principales problemas. El proceso de dialogo y acuerdos con el Concejo Municipal (y por supuesto que otros espacios) puede ser suficiente (a mí juicio necesario) para tener una mejor ciudad.

¿Se dan cuenta? Los gestos en política son muy im­portantes ¡Avanti!

Por: Aarón Medina

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